La incorrecta inauguración del Mundial
- Julián Chávez Trueba
- 16 junio, 2026
- Columnas
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Por: Julián Chávez Trueba
A mitad de la semana
Más allá de lo estético, en los actos protocolarios permeó una falta de rigor, profesionalismo y visión respecto de la imagen que se pretendía proyectar al mundo durante la ceremonia inaugural del Mundial.
En términos generales, fue una ceremonia vistosa, llena de color, música y diversidad, que reflejó el espíritu de una verdadera fiesta global. Sin embargo, quedaron algunos aspectos en el tintero que vale la pena reflexionar.
1. La Presidenta no asistió a la ceremonia inaugural
Es lamentable que la representación institucional de todos los mexicanos, elegida democráticamente por la mayoría y quien formalmente encarna la investidura del Estado y de todos nosotros los mexicanos, no haya asistido en calidad de anfitriona. Que existiera o no la posibilidad de una rechifla es un asunto que debió resolverse con anticipación y que evidencia falta de planeación y organización.
2. El Potrillo cantando y saludando
El ceremonial militar establece que durante el paso de la Bandera Nacional se debe saludarla y jamás darle la espalda. Mientras el lábaro patrio está en movimiento, es deber de todo mexicano guardar respeto, retirarse sombreros y gorras y saludar con la mano derecha sobre el pecho. Además, el Himno Nacional debe entonarse en posición de firmes. Por ello, cantar y saludar simultáneamente constituye una contradicción protocolaria impropia de una ceremonia de esta categoría, y aún más dejar abajo el pulgar al saludar.
3. Las adelitas reggaetoneras
El traje de charro es tan importante para la nación que incluso es considerado una modalidad de uniforme de gala dentro de ciertas tradiciones militares, razón por la cual permite excepciones protocolarias respecto al uso del sombrero durante los honores a la bandera. En el caso de las adelitas, ocurre algo similar en cuanto a su valor simbólico.
Por ello, colocarles tenis y convertirlas en bailarinas de reguetón resulta un desatino que no solo presenta de manera imprecisa nuestra cultura, sino que además puede confundir a quienes la conocen poco haciendo pensar que semejante incongruencia forma parte de nuestras tradiciones.
4. Maná como primer intérprete
Si bien el rock forma parte del patrimonio cultural contemporáneo de México, y de manera acertada Belinda y los Ángeles Azules interpretaron cumbia, la elección de Maná deja algunas dudas. Se trata de una agrupación que lleva 10 años sin producir material de estudio relevante y que no representa necesariamente un sonido distintivamente mexicano, sino la adaptación nacional de un género extranjero.
¿Dónde quedó un buen mariachi, un norteño, un huapango o un son jarocho? Existen incluso agrupaciones de rock que han sabido incorporar elementos profundamente mexicanos a sus propuestas musicales, como Café Tacvba o Jaguares, enriqueciendo sus arreglos con sonidos e instrumentos tradicionales.
5. ¿Qué aporta México hoy a la cultura mundial?
Después de presenciar el espectáculo inaugural, esta pregunta queda en el aire. Musicalmente hablando, no se escuchó alguno de los muchos de los ritmos que identifican a nuestro país. Quizá se consideró que habrían resultado demasiado obvios o incluso anacrónicos.
Sin embargo, también surge la duda de por qué no aparecieron figuras contemporáneas como Peso Pluma, quien alcanzó notoriedad internacional precisamente a partir de sonidos profundamente vinculados con la música regional mexicana. Es cierto que hubo cumbia, género que ha florecido notablemente en México, aunque tenga origen colombiano, pero permanecen interrogantes como: ¿carecemos de artistas actuales capaces de representar nuestra identidad cultural?, ¿Shakira es ahora mexicana?, ¿o acaso también debemos apropiarnos de Andrea Bocelli y EJAE?
Que no se malinterprete. Estas son reflexiones que invitan a cuestionar lo que vimos y lo que decidimos mostrar al mundo. Tampoco debe entenderse esta opinión como una postura meramente contraria sistémica; en cada observación anterior, se presenta una propuesta sobre lo que pudo haberse hecho mejor.






