uniRversO
Por: Rocío Hernández Rogel
Cuando era niña, mi abuelita nos decía a mi hermana y a mí que eran días de “guardar”, de quedarnos en casa, de ir a la iglesia, ver las películas que pasaban en el canal dos como “El mártir del Calvario”, eran días de silencio y reflexión.
Honestamente en la iglesia no entendíamos mucho, algunas ocasiones llegamos a ir a ver la representación en vivo, pero en realidad no había más allá qué decir, qué explicar o qué entender, pero siempre decía que no saliéramos, que no deberíamos tomar carreteras y menos en viernes Santo. Las abuelas son sabias, por y para algo lo decían.
Y precisamente se me hace muy curioso como siendo un país tan católico y creyente, estas fechas sean las que más salen y se enfiestan. Quiero hacer notar que no es una cuestión de asombro o de decir que esta mal (yo no soy quién para señalar ello), simplemente que la gran mayoría de los mexicanos son católicos (te dejo por aquí el dato del INEGI del 2020: “97,864,218 personas católicas (78 de cada 100). En ese año, esta religión fue la más practicada en México”), entonces que no se supone que deberían de estar haciendo algo más allá que diversión.
Así que estos días que estuve reflexionando, me di cuenta que a la gran mayoría les da miedo el silencio, encarar la soledad, mirar hacia el interior y quedarse consigo mismos, y más ahora teniendo tantos distractores que nos hacen todavía estar más lejos de nosotros.
Recordé esos años que vi la procesión de cerca, que veía esa película con lágrimas en los ojos, sabiendo que él ama por sobre todas las cosas, mirando la injusticia que vivía el único hombre que no juzgó a una prostituta, el que ni traicionado habló o deseo el mal, el que vio a su amigo negarlo tres veces y jamás lo dejo de mirar, el que estando en la cruz al lado de los delincuentes no los maldijo, al contrario pidió por ellos, el que defendió su verdad y eso lo condenó, donde todo un pueblo le dio la espalda y aun así, solo dijo “perdónalos Padre que no saben lo que hacen”.
Cuántas veces seguimos siendo así, hacemos y decimos sin saber lo que realmente hacemos y decimos, cuántas veces hemos sido ese Judas, cuántas veces hemos arrojado piedras sin acordarnos de nuestros propios “pecados”, cuántas veces nos olvidamos que con la vara que medimos seremos medidos, cuántas veces preferimos echar culpas y acordarnos que existe alguien superior porque no me sale como quiero o como espero o porque creo que ir a la iglesia va a remediar mi “mala racha” pero sigo haciendo exactamente lo mismo, sin acordarnos que nos dijo: “ayúdate que yo te ayudaré”.
Más allá de una religión, quiero que este uniRversO de hoy sea esa invitación para poder mirar la falta de tu espiritualidad. Si de verdad creemos en algo superior, en ese hombre que está en esa cruz y por el cual te arrodillas y le pides perdón, le das las gracias, lo nombras y en algunos casos hasta juras en su nombre, lo vivamos en carne propia, no solo de rezo, no solo de llenar las iglesias e imitar actos protocolarios e ignorar a nuestro prójimo.
Seamos esos hermanos y hermanas, seamos como esos alumnos que aprendieron de un gran maestro, que en lo particular, es mi maestro favorito, mi maestro de vida, un hombre sabio y adelantado a su época, Jesús, el primero que habló de amor y predicó con amor.
Y me despido dejándote esta pregunta: ¿qué tanto te has abandonado a ti mismo/a creyendo que es él quien lo ha hecho?.
No olvides formar tu frase.
Siempre hay algo para compartir, yo soy Ro y puedes seguirme en mis redes sociales y enviarme tus opiniones a: @elblogdero x: @LaRoHRoo o al mail: [email protected] que con gusto voy a leer.






