RETRASOS EN EL PRODDER: UNA ALERTA PARA LA GESTIÓN DEL AGUA EN MÉXICO

En medio de un contexto de creciente estrés hídrico y presión sobre los servicios básicos, diversas voces del sector agua han manifestado su preocupación por el retraso en la entrega de recursos del Programa de Devolución de Derechos (PRODDER). La inquietud, expresada por organismos operadores, especialistas y asociaciones como la Asociación Nacional de Entidades de Agua y Saneamiento, pone sobre la mesa un tema clave para la sostenibilidad de los servicios de agua potable, alcantarillado y saneamiento en el país.

El PRODDER, operado por la Comisión Nacional del Agua, es un mecanismo financiero mediante el cual el gobierno federal devuelve a los organismos operadores una parte de los derechos que estos pagan por el uso y aprovechamiento de aguas nacionales. A cambio, los organismos deben invertir esos recursos en acciones que mejoren su eficiencia física y comercial, tales como la rehabilitación de redes, la instalación de medidores, la reducción de fugas y la modernización de sus sistemas administrativos

Este esquema ha sido, durante años, un incentivo estratégico para promover la mejora continua en los organismos operadores, muchos de los cuales enfrentan limitaciones presupuestales severas. En un país donde las pérdidas de agua en redes pueden superar el 40% en algunas ciudades, el PRODDER representa una herramienta fundamental para avanzar hacia una gestión más eficiente y sostenible del recurso. Sin embargo, el reciente señalamiento sobre la falta de transferencia oportuna de estos recursos por parte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público ha encendido las alertas. Para muchos organismos, estos fondos no son complementarios, sino esenciales para la ejecución de proyectos previamente programados

Las consecuencias de este retraso pueden ser profundas. En primer lugar, se afecta directamente la continuidad de obras y acciones en curso. Proyectos de sectorización, rehabilitación de infraestructura hidráulica o mejora en plantas de tratamiento pueden quedar inconclusos o posponerse indefinidamente, lo que impacta en la calidad del servicio que reciben los usuarios.

En segundo término, se genera un desajuste en la planeación financiera de los organismos operadores. Al tratarse de recursos etiquetados y comprometidos en esquemas de coinversión, su ausencia puede derivar en incumplimientos contractuales, subejercicios o la necesidad de reprogramar metas y objetivos. Esto debilita la capacidad institucional y limita la posibilidad de acceder a futuros apoyos. Además, el retraso en el PRODDER compromete los esfuerzos para mejorar la eficiencia hídrica en un momento crítico. México enfrenta desafíos importantes en materia de disponibilidad de agua, exacerbados por el cambio climático, el crecimiento urbano y la sobreexplotación de acuíferos. Postergar inversiones en eficiencia implica perpetuar problemas estructurales como fugas, baja recaudación y deficiencias operativas

Otro aspecto relevante es el impacto social. La falta de inversión en infraestructura y operación se traduce, en muchos casos, en interrupciones del servicio, baja presión, mala calidad del agua o insuficiente tratamiento de aguas residuales. Esto afecta directamente a la población, particularmente a los sectores más vulnerables, y pone en riesgo el cumplimiento del derecho humano al agua.

Especialistas coinciden en que la certidumbre en la asignación y entrega de recursos es indispensable para garantizar una gestión adecuada del agua. Más allá de un tema administrativo, el PRODDER es un instrumento de política pública que incide directamente en la calidad de vida de millones de mexicanos.
Ante este panorama, el llamado del sector es claro: asegurar la pronta liberación de los recursos y fortalecer los mecanismos de coordinación entre dependencias. La eficiencia en la gestión del agua no solo depende de la capacidad técnica de los organismos, sino también de la solidez y oportunidad de los instrumentos financieros que los respaldan. El retraso en el PRODDER no es un asunto menor. Es una señal de alerta sobre la fragilidad de los sistemas de apoyo al sector hídrico y un recordatorio de que, en materia de agua, la planeación y la inversión oportuna son tan vitales como el propio recurso.

PIENSA GLOBALMENTE, ACTÚA LOCALMENTE
“Lo del agua al agua”. Esta es la premisa en que se basa el PRODDER para que los pagos que hacen los organismos operadores, municipios y otras dependencias a la CONAGUA por pago de derechos por consumo de aguas nacionales y descargas les sean regresados a condición de mejorar su operación e infraestructura. Estos pagos se realizan gracias a los que realizan los ciudadanos por la prestación de los servicios por lo que hoy más que nunca es urgente cumplir con responsabilidad a efecto de soportar financieramente la gestión hídrica ante la falta de recursos federales. Recuerden #SalvemosOjuelos.
Reciban un abrazo de su amigo, Luis Eduardo Mejía Pedrero. Comentarios al correo [email protected] Instagram @mejiapedrero Twitter @cuencalerma o por Facebook.