La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, sostuvo recientemente conversaciones con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, para ampliar la cooperación energética entre ambos países.

Durante estos contactos, se ha planteado impulsar proyectos conjuntos en bioenergía y fortalecer el intercambio tecnológico.

Además, Lula invitó a Sheinbaum a realizar una visita oficial a Brasil en 2026, donde se prevé discutir acuerdos económicos y energéticos más amplios. Además, uno de los puntos centrales es el uso de etanol como biocombustible para mezclarse con la gasolina.

Cabe señalar que, Brasil es uno de los mayores productores de etanol del mundo, con décadas de experiencia en su uso masivo en transporte.

Por su parte, México busca aprovechar esa tecnología y experiencia para desarrollar su propio sector de biocombustibles.

El etanol se obtiene principalmente de cultivos como caña de azúcar o maíz y se utiliza para reducir emisiones contaminantes y disminuir la dependencia de combustibles fósiles.

En reuniones previas entre autoridades y empresarios de ambos países se firmaron memorandos de entendimiento para colaborar en producción y uso de biocombustibles, la transferencia de tecnología energética, certificación y regulación del etanol, promoción de inversiones en energía limpia; estos acuerdos también buscan impulsar nuevas oportunidades para productores agrícolas y el sector energético mexicano.

México y Brasil son las dos economías más grandes de América Latina, por lo que una cooperación energética entre ambos podría impulsar proyectos regionales en energías limpias y biocombustibles.

Además, el comercio bilateral entre ambos países supera los 13 mil millones de dólares anuales, lo que muestra el peso económico de esta relación.

En síntesis, México busca aprovechar la experiencia de Brasil en biocombustibles para desarrollar su propia industria de etanol, reducir emisiones y fortalecer la cooperación económica y energética entre las dos principales economías de América Latina.