FRANCIA CELEBRA SU HISTORIA, ESPAÑA BUSCA ESCRIBIR LA SUYA

La historia está llena de días señalados. Unas jornadas conmemoran logros y otras, fracasos. El 14 de julio es el gran día para los franceses. El país festeja la Toma de la Bastilla, un episodio que cambió para siempre el devenir de Francia y que convirtió la libertad, la igualdad y la fraternidad en algo más que un lema. Por cierto, un lema que no deberíamos olvidar en los tiempos que corren. Más allá de eso, hoy el escenario es el terreno de juego y por mucho que Les Bleus quieran defender su portería como si de una fortaleza se tratase, los españoles estamos dispuestos a citarnos con la historia y convertir el partido en una gesta histórica. La Roja sabe a quién se enfrenta y, por eso, no puede permitirse un solo instante de desconexión.

El sueño de ganar la Copa del Mundo está presente en todos los que seguimos a los de Luis de la Fuente. Estamos a un partido de la final y no es momento de relajarse ni de cometer errores. Sabemos muy bien de lo que es capaz la selección gala, pero no podemos olvidar que, hasta llegar a las semifinales, hemos apeado de la competición a Austria, Portugal y Bélgica. Hemos sufrido, quizá en algún momento más de la cuenta, pero las gestas se logran así. Todos esperamos que esta noche podamos celebrar que España ha impuesto su fútbol y ha dejado a Francia en el camino hacia la final. Porque las grandes selecciones no solo se miden por el talento que atesoran, sino también por su capacidad para responder cuando el escenario exige personalidad y coraje. Mucho se está hablando de lo que hacen, o dejan de hacer, algunos de los titulares de Luis de la Fuente. Hoy es el día de demostrar por qué se viste la camiseta de la selección española. La afición quiere ver la mejor versión de su equipo, y eso es indiscutible.

El calendario ha sido caprichoso y ha querido que en la fiesta nacional francesa, Francia y España se vean las caras. Este encuentro es algo más que una lucha por un billete hacia la final. Eso lo sabemos todos. Es un partido digno de una semifinal y digno, también, de pasar a los anales del deporte rey. Cuando esta noche el árbitro señale el inicio, la Bastilla quedará lejos y los libros de historia permanecerán cerrados porque, durante noventa minutos, esperemos que no más, solo habrá once camisetas con el escudo de España para conquistar la gloria en el terreno de juego y miles en las calles y plazas para apoyarles. Once futbolistas llamados a demostrar que el talento, el compromiso y el carácter también escriben historia. Si Francia quiere celebrar su fiesta nacional, tendrá que hacerlo al margen del fútbol, porque La Roja en Dallas tiene la firme intención de convertir este 14 de julio en una fecha inolvidable para el deporte español. Y si el destino reserva una plaza en la final para quien más lo merezca sobre el césped, que sea España la que escriba el último capítulo de la noche. Porque la historia de Francia se seguirá celebrando cada 14 de julio, pero la del fútbol español aún tiene páginas en blanco esperando a ser escritas.