uniRversO
Por Rocío Hernández Rogel
Me gusta el futbol desde niña. Mi papá siempre ve deportes y el futbol es su máximo. Es diablo de corazón y pues evidentemente mexicano, le va a México y no es extraño que en esta época mundialista estaba más emocionado de lo normal, y yo recordaba cuando lo estaba por la selección; sin embargo tiene unos años que he analizado algunas cosas que no me caen del todo bien dentro de la FIFA y la FMF, y aunque sé que hay que apoyar a la selección, pues me limito porque varias veces me han roto el corazón y más chica, mi hermana y yo hacíamos muchos corajes y nos poníamos sentimentales; así que fue mejor tomar la decisión de no engancharnos tanto, y qué bueno que seguimos así -por ahora-, porque como ya todos y todas sabemos hace ocho días les cantaron las “golondrinas” a nuestros “mexas” y pues ni modo, tocó repetir la historia, aunque esta vez se haya querido manifestar, creer e ilusionarse, “no más” no se dio.
Y no, no fue que no creíste, es que eso no está en nuestro control, es que hay otros intereses. Pero antes de meterme en asuntos que no son de este uniRversO empezaré a escribir lo que me corresponde.
Así que, todo esto me llevó a pensar por qué el futbol tiene tanta pasión en su afición, entrega e incluso fe y empecé como siempre a cuestionarme: ¿qué pasa en el día a día? ¿qué pasa cuando queremos hacer que suceda en otros terrenos que no son estadios de futbol? ¿qué necesitamos para que los colectivos de causas sociales reciban el mismo apoyo; para fomentar cultura de la prevención en diversos temas como el suicidio, el consumo de sustancias, el alcoholismo?
Qué pasa si seguimos utilizando ese slogan que se hizo famoso: ¿y si sí?, pero desde el lugar de la cotidianidad: ¿y si, sí somos un mejor país? ¿y si, sí te duele el dolor del otro mexicano, así como te dolió ver llorar a cada jugador son su frustración y tristeza por no lograr pasar a la siguiente fase?
¿Y si, sí empiezas a creer en ti misma/o? ¿y si, sí dejamos de permitir que cualquier persona se postule para una candidatura? ¿y si, sí comenzamos a construir el país que merecemos? ¿y si sí dejamos de hacer famosos/as a gente que no tiene nada bueno que aportar y solo lo hace por monetizar? ¿y si, sí empezamos a defender nuestros derechos y a poner límites?
Y así puedo irme con muchos supuestos y cuestionamientos, esperando que todo esto que se movió en últimas semanas, de verdad haya sido un movimiento colectivo de conciencia que nos permita remover creencias absurdas para construir un mejor país, una mejor sociedad, una ideología que deje de lado la guerra con el propio mexicano y seamos esa mano solidaria todos los días y no solo en catástrofes. Que se olviden de los egos y el poder mal enfocado. Que nuestro grito ya no sea de guerra sino de paz.
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