Fracaso o éxito
- Julián Chávez Trueba
- 7 julio, 2026
- Columnas
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Por: Julián Chávez Trueba
A mitad de la semana
Sin duda, valorar la participación de la selección en términos absolutos sería inexacto para llegar a una conclusión. El éxito o el fracaso no pueden determinarse desde la visión simplista de una victoria o una derrota frente a un solo equipo, pues incluso el ranking FIFA considera diversos factores que reflejan el desempeño integral de una selección y no solo su último partido.
En esta ocasión me parece que hubo un triunfo rotundo, pues, a pesar de haber perdido frente a Inglaterra, la selección de México hizo algo que ahora sí representa el sentir de la mayoría de nuestro pueblo: no rendirse jamás. Los seleccionados lucharon con idea, con garra y con determinación; cometieron errores, pero nunca bajaron los brazos. Pusieron contra las cuerdas a uno de los candidatos al título de la Copa Mundial de 2026, junto con selecciones como Francia y Argentina.
Creo que fue un acierto la táctica empleada, pues reveló algo que resulta evidente para cualquier aficionado: el ingenio mexicano debía manifestarse en la cancha, en la creación de jugadas, en la triangulación, en el juego colectivo, en el deseo de ganar, en la garra, en la entrega, en el juego aéreo y en la rapidez. Hacía mucho tiempo que no se veía reunido todo ese conjunto de virtudes en una misma selección y, mucho menos, en un solo partido.
No puede hablarse de una derrota cuando una sociedad necesitada de motivos para celebrar volvió a ilusionarse y los jugadores se entregaron por completo a su trabajo. Fue evidente que, si bien Inglaterra cuenta con futbolistas de enorme valor económico y reconocida calidad, la selección mexicana demostró que cada uno de sus integrantes posee un valor deportivo y humano incuestionable. Prueba de ello es que, apenas unos días después del encuentro, jugadores como Quiñones, Mora, Álvarez, Chávez y otros más comenzaron a despertar el interés de clubes de la Premier League.
Entonces, no hubo una gran derrota. En el futbol, como en cualquier competencia, alguien debe ganar y avanzar a la siguiente ronda. Eso lo entendieron los propios protagonistas ingleses. Harry Kane reconoció el mérito del rival que los exigió durante prácticamente todo el encuentro; Jude Bellingham pidió intercambiar su camiseta con Guillermo Mora, un joven de apenas 17 años; y el propio director técnico inglés reconoció que había sido un gran partido y que cualquiera de las dos selecciones pudo quedarse con la victoria.
Ahora corresponde a la afición amortiguar el golpe con la certeza de que vendrán nuevos desafíos y de que los festejos vividos durante este Mundial quedarán en la memoria colectiva histórica. La FIFA pudo constatar la calidez y la hospitalidad del pueblo mexicano, al grado de que ya circulan versiones sobre una eventual candidatura para albergar la Copa Mundial de 2038.
Cuando se pierde con entrega, no queda más que reconocer que el rival fue mejor. Sin embargo, el respeto por uno mismo, construido a partir del esfuerzo, la dignidad y la contundencia de nuestros actos, permanecerá para siempre.





