EL VALLE DEPORTIVO
- Pedro Eric Fuentes López
- 15 junio, 2026
- Columnas
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Pedro Eric Fuentes López
El pasado es un prólogo. William Shakespeare
La Asociación de Medallistas Olímpicos de México -MOM- ha vivido un relevo ejemplar que redefine el futuro del deporte de élite en el país. Durante la Asamblea General Extraordinaria, celebrada en el corazón del Comité Olímpico Mexicano -COM-, el histórico clavadista Jesús Mena Campos -bronce en Seúl 1988- fue electo por unanimidad como el nuevo presidente del organismo para el periodo 2026-2030. Sin embargo, la nota más alta de la jornada no solo fue el cambio de estafeta, sino el profundo reconocimiento colectivo a la gestión saliente de Daniel Aceves Villagrán, quien durante más de 25 años capitaneó la asociación, consolidando derechos históricos y conquistas sociales sin precedentes para las glorias del deporte nacional.
El piso firme que deja Aceves, con su quehacer de política deportiva en México requirió de una resistencia similar a la de un combate de lucha grecorromana, disciplina en la que Daniel conquistó la plata en Los Ángeles 1984. Al entregar la presidencia, el balance de su administración de un cuarto de siglo es contundente. Bajo su mando, la asociación dejó de ser un simple club de la nostalgia para convertirse en un sindicato de dignidad y protección social. El mayor hito de la gestión de Aceves fue, sin duda, destrabar e institucionalizar el reconocimiento económico vitalicio para los medallistas olímpicos y paralímpicos. Tras dos décadas de intensas negociaciones en los pasillos gubernamentales y legislativos, logró elevar estos apoyos económicos a niveles dignos, blindándolos de los vaivenes presupuestales de cada sexenio. Además, su visión extendió los brazos de la asociación hacia programas de salud pública y alianzas de reinserción social, convirtiendo a los inmortales del deporte en embajadores de la paz en comunidades vulnerables. Al despedirse, Mena calificó la gestión de Aceves como una verdadera “obra de arte institucional” y lo reconoció como una figura viva e imprescindible del olimpismo mexicano. Al asumir el cargo cobijado por la presidenta del COM, María José Alcalá, Jesús Mena dejó claro que su misión no es borrar el pasado, sino construir sobre el sólido cimiento heredado.
El ex-director de la CONADE y experimentado estratega de la diplomacia deportiva acuática delineó una visión modernizada para enfrentar los retos del deporte contemporáneo. Para Mena, alcanzar una medalla es el inicio, pero la verdadera responsabilidad continúa abajo del podio. Su plan maestro busca estrechar los lazos intergeneracionales, asegurando que las experiencias de las viejas leyendas se transformen en mentoría directa para los jóvenes prospectos que hoy buscan la gloria internacional. La transición se ejecutó con la limpieza y la elegancia de los mejores clavados de Mena. Con este relevo pactado bajo el respeto mutuo, la Asociación de Medallistas Olímpicos de México se declara lista para una nueva era, sostenida por el legado inquebrantable de Daniel Aceves y propulsada por la renovación estratégica de Jesús Mena.
Creo fehacientemente que el relevo en la Asociación de Medallistas Olímpicos de México no representa una ruptura, sino un pacto de supervivencia institucional. En un país donde el deporte suele reinventarse de forma caótica cada seis años, destruyendo lo construido por la administración anterior, la transición entre Daniel Aceves y Jesús Mena emerge como una anomalía de madurez política. Aceves entrega un organismo con finanzas sanas, reconocimiento legal y un blindaje económico vitalicio que rescató a decenas de leyendas de la indigencia; Mena recibe esa plataforma no para administrar la nostalgia, sino para convertirla en un laboratorio de mentoría y alta gestión de cara a los exigentes ciclos olímpicos que se avecinan.
Al final del día, y lo digo fuerte, claro, directa y contundente, las medallas colgadas en una vitrina son metal inerte si no se transforman en capital social. La nueva mesa directiva entiende que el verdadero prestigio de esta asociación ya no se medirá por las hazañas del pasado escritas en los libros de historia, sino por su capacidad para proteger a sus viejas glorias y guiar a los nuevos talentos en un entorno deportivo globalizado y hostil.
Con total y absoluto respeto al legado de Aceves como brújula y la visión vanguardista de Mena como motor, el olimpismo mexicano demuestra que, abajo del podio, también se sabe jugar en equipo. Ambos me distinguen con su amistad; uno fue mi jefe directo y el otro un gran amigo fuente de inspiración.
La ejecución del salto ha sido limpia; ahora toca el turno de mantener el equilibrio en las alturas!!!
Pásenla bien!!!






