Al rojo vivo
- Elva María Maya Marquez
- 9 junio, 2026
- Columnas
- 0 Comments
Si a un grupo de personas se les pregunta: ¿Quién ha consumido Rojo 3 o eritrosina? ¿Cuántos levantarían la mano? Muy pocos. Si les preguntan: ¿Quién ha ingerido alimentos y/o bebidas con un color rojo brillante? Tal vez más personas levantarían la mano. Sin embargo, es necesario ser más puntual.
¿Quién ha consumido alguno de los siguientes productos que saltan a la vista por su característico color rojo o rosa: gelatina D’Gari “sabor” grosella, Maizena de fresa, bombones, gomitas, Mundet de durazno, atole de fresa Great Value, galletas Arcoiris de la marca Gamesa (entre otras de este mismo color), cereal Froot Loops de la marca Kellogg’s, frutas en almíbar, goma de mascar, bebidas sabor fresa y cereza, incluidas las bebidas energéticas, sueros orales, jarabes para la tos y algunos helados; probablemente, el número de personas incrementa, pero ¿Por qué debe importarnos el Rojo 3?
El Rojo 3 (también llamado eritrosina) es un colorante sintético derivado del petróleo, utilizado para dar un color rojo cereza o rosa brillante intenso y muy llamativo en alimentos, bebidas y medicamentos. Sin embargo, el pasado 28 de mayo, mediante un acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) se prohíbe a los fabricantes el uso de colorante Rojo 3, por lo que tendrán un plazo de veinticuatro meses para reformular productos y agotar existencias.
Este colorante, ha quedado eliminado de la lista de aditivos permitidos para alimentos, bebidas, golosinas y medicamentos. Lo anterior, tras una evaluación del colorante Rojo 3 o eritrosina en diversos productos que se comercializan en el país, donde la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) detectó que la exposición a través de los alimentos representa un “riesgo no aceptable para la población”.
En 1990, la FDA (por sus siglas en inglés, Food and Drug Administration) agencia federal responsable de proteger y promover la salud pública asegurando la seguridad, eficacia y calidad de una amplia variedad de bienes de consumo en Estados Unidos, identificó el Rojo 3 como carcinógeno y prohibió su uso en cosméticos; sin embargo, en muchos países continúo siendo legal en los alimentos.
A partir de enero de 2025, en Estados Unidos, la FDA revocó la autorización en alimentos y medicamentos tras encontrar evidencia de que causa cáncer en animales de laboratorio. No obstante, desde hace años este colorante se encuentra prohibido en la mayor parte de los países de Europa, así como China, Japón, Australia y Nueva Zelanda. Es decir, en México, vamos tarde, pero como en otros casos, es evidente que las empresas hacen lo que quieren y con tal de incrementar sus ganancias, hacen más llamativos sus productos, añaden sustancias que ponen en riesgo la salud de la población y no existe regulación o sanción alguna.
De acuerdo con Alejandro Calvillo, director de “El Poder del Consumidor”, durante años, este colorante ha sido utilizado en diferentes productos de belleza y alimentos, la preocupación sobre su uso surge al identificar que contiene una alta cantidad de yodo, lo que puede alterar el funcionamiento normal de la glándula tiroides. En las infancias, se detectó un aumento en síntomas del trastorno de la conducta y alteraciones en el sistema nervioso central. En evaluaciones con animales, se ha vinculado con la formación de tumores.
Este investigador sostiene que, prohibir el Rojo 3 no resuelve el problema, porque el problema no es sólo un colorante. El problema es el uso extendido de colorantes sintéticos o artificiales y de muchos otros aditivos que no hacen que un producto sea mejor en cuanto a valor nutricional, sino que lo hacen verse más llamativo, más brillante, más divertido, más “antojable” y los riesgos a la salud están presentes sin que nadie nos informe.
Ahora bien ¿Qué va a pasar con todos los demás colorantes artificiales que siguen en el mercado mexicano? En nuestro país se utilizan colorantes como Amarillo 5 o tartrazina, Amarillo 6, Rojo 40, Azul 1, Azul 2 y Caramelo IV (utilizado en la fórmula de Coca-Cola para otorgar el color oscuro). Algunos se encuentran en bebidas azucaradas, cereales, botanas, gomitas, helados, lácteos saborizados, pan, dulces y otros productos de consumo frecuente y los daños no son muy distintos a los del Rojo 3.
La prohibición del Rojo 3 es una buena noticia, pero esto, debe ser el inicio de una regulación más estricta a las empresas que comercializan productos llenos de colores artificiales y que con millones de pesos en publicidad los hacen pasar como inofensivos. Así es la industria, con tal de vender, no importa cuantas vidas se pierdan o se dañen, para cuando nos demos cuenta de lo que nos vende como sano y es dañino, tal vez ya es demasiado tarde. Una vida más, una menos, es lo que menos les importa.






