GRILLANDO

Quienes vivimos el Mundial de 1986, sabemos que hay un océano de diferencia entre el ambiente de ese entonces y el de ahora, pues los escenarios políticos, sociales, culturales y económicos, cambiaron totalmente, algo que nos platican de forma chusca y entretenida en la película “México 86”, actuada por el gran DIEGO LUNA y que está disponible en Netflix.

En ese entonces veíamos banderas tricolores por todos lados, incluso las de los países visitantes, pero actualmente a dos días de que inicie uno de los eventos deportivos más importantes del planeta, pareciera que la gente no está emocionada, pues como lo hemos platicado, la FIFA se ha convertido, de forma incongruente, en la principal enemiga del futbol, ya que le quitó al pueblo el poder disfrutar este deporte y dejárselo a las élites, olvidando lo deportivo por privilegiar lo económico, algo que le ha costado críticas a lo largo y ancho del planeta.

Ahora resulta, que algo tan simple como ir a ver el futbol a un restaurante o a un bar será complicado o más caro, pues con los cambios a la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial y a la Ley Federal del Derecho de Autor, se faculta al Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, para castigar la retransmisión de partidos en establecimientos comerciales que no paguen los derechos de transmisión, bajo el argumento de que la FIFA posee la exclusividad comercial, un absurdo jurídico y que debe llegar a los tribunales, pues este puede ser el inicio de un abuso que le siga arrebatando el futbol a la gente.

Ayer, un grupo de restauranteros del Valle de Toluca, expresaron su inconformidad por no poder transmitir los partidos del Mundial 2026 en sus establecimientos, ya que podrían ser acreedores a multas de más de 250 mil pesos, un absurdo que le pega a un sector importante de la economía mexicana que genera miles de empleos.

Así que le doy toda la razón a este sector empresarial, pues como lo manifestó CHRISTIAN MUÑOZ TAPIA, de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados en el Estado de México, es absurdo que quienes venden alimentos y bebidas tengan que adquirir licencias comerciales para transmitir los partidos del Mundial, ya que deberán pagar entre 5 mil y 23 mil pesos por televisión, dependiendo del tamaño del local.

La pinche FIFA, no sólo le quitó la oportunidad al pueblo de ir a un estadio, sino que ahora resulta que tampoco lo pueden disfrutar en familia o amigos en un restaurante o bar, una verdadera idiotez y más porque a esta mafia no se le cobrarán impuestos en México, por lo que algo debería regresarle a la gente.

La miserable FIFA ya cobra a empresas de la comunicación por los Derechos de Transmisión, por lo que un restaurante o un bar tienen toda la facultad de poner en sus pantallas un partido que ya fue pagado, pues lo que la mafia del futbol pretende hacer es cobrar doble, un abuso que en México no se puede tolerar por lo que las Cámaras y empresarios deben ampararse ante lo que es una enorme injusticia que no sólo los afecta a ellos, sino a la mayoría de la gente.

LAS GRÁFICAS DE HOY

Del fotógrafo JAIME ARRIAGA, son del partido entre Reporteros y Fotógrafos que se llevó a cabo en el marco del Día de la Libertad de Expresión y donde mi querido amigo y reconocido fotoperiodista, DELFINO HERNÁNDEZ ARZATE, tuvo un detalle enorme con su servidor, pues frente a mis compañeras y compañeros periodistas me hizo un reconocimiento a través de una máscara de luchador referente a mi querido Toluca, una obra de arte que hizo con sus propias manos y que reconfortó de forma muy especial mi corazón.

DELFINO es una institución en el gremio de la prensa, pues lleva 49 años de trabajo desde que inició en la Organización Editorial de Publicaciones e Impresiones, toda una vida dedicada a informar a través de las imágenes de una forma profesional, honesta y comprometida.

Pero mientras DELFINO descansaba la cámara fotográfica, se puso la máscara de luchador profesional durante 26 años para dar vida a personajes como El Agente Diabólico, La Momia del Calvario, El Jorobado, Hombre Simio, La Cebra de Toluca, Fino Hernández, León Rojo y Fuego, este último que perdió la máscara el 4 de agosto del 1991. DELFINO luchó varios años sin máscara y finalmente se puso la de Camaleón, con la que colgó la trusa, una carrera extraordinaria que lo puso en el ring de pareja de El Enmascarado de Plata y El Hijo del Santo, entre otros importantes gladiadores.

Ahora DELFINO hace máscaras de luchador, las que usó en antaño, la de sus compañeros y diseños nuevos, como una forma de honrar la pasión por la Lucha Libre, que es un elemento fundamental de nuestra sociedad.

Así que sólo me queda agradecer con el corazón a DELFINO y decirle “échale pulpo, que era la frase con la que nos daba ánimos en el pull de prensa cuando cubríamos con largas jornadas en las campañas a gobernador en 1999 y donde el destino me dio la gran oportunidad de iniciar una amistad con él que atesoro de forma especial.

Y VA DE CUENTO

Se encuentran en la consulta del veterinario un perro Chihuahua y un Pastor Alemán, por lo que éste último le pregunta al otro: ¿Por qué te trajeron aquí?

Y le dice el Chihuahua: Verás… La vecina tenía una perrita y el otro día, en un acto de lujuria, tuve sexo con ella, por lo que le ocasioné un problema a mi humana y me van a cortar las pelotas. Y a ti, ¿por qué te trajeron?

Y el Pastor Alemán, responde: Mi humano, JUAN MATURANA, un hombre moreno y fornido, se bañaba desnudo en el jacuzzi, salió, se agachó y no pude controlarme, así que tuve sexo salvaje con él.

El Chihuahua le comenta: No chingues, a ti no te van a cortar las pelotas, a ti te van a sacrificar…

Y el Pastor Alemán le contesta: No, no, no, a mí también me van a cortar las uñitas…

HASTA mañana con más GRILLANDO. Comentarios en “X” en @pepenader o en [email protected]