El mundo de Mario Delgado

Como balde de agua fría cayó la noticia de que la Secretaría de Educación Pública (SEP) aprobó, el pasado 7 de mayo la modificación del calendario escolar del ciclo 2025-2026, para que las clases concluyeran el próximo 5 de junio y no el 15 de julio; medida que, ante la presión social, fue rechazada y obligó a nuestro flamante secretario de Educación, Mario Delgado, a decir que siempre no.

¿Qué necesidad de crear un problema donde no lo había? ¿Realmente fue una petición de las y los secretarios de las 32 entidades como lo señaló el secretario? ¿Se consultó a las y los docentes? ¿Alguien pensó en que harían las madres y padres de familia? Y no es que los padres de familia no quieran a sus hijos en casa, pero esta decisión impacta la manera en que se organizan las actividades de millones de hogares mexicanos.

Se supone que el profesorado realiza una planeación previa al inicio del ciclo escolar, y si de un día para otro se decide este cambio ¿De qué sirvió ese trabajo? Es una falta de respeto a su labor. Francamente, la educación de nuestro país no está como para recortar el ciclo escolar de esta manera.

Para muchas madres y padres de familia, el tiempo en que las infancias asisten a la escuela coincide con sus jornadas laborales. Con casi tres meses de vacaciones, es comprensible la preocupación y el enojo que manifestaron: primero, porque había contenidos que no se lograrían impartir; y segundo, porque la gran mayoría no cuenta con quién cuide a sus hijas e hijos durante un periodo tan prolongado. Si bien la escuela no es una guardería, también cumple una función de resguardo seguro.

Además, la inmensa mayoría no estará viendo el futbol. El Mundial será accesible solo para una pequeña élite que cuente con sistemas de cable; los partidos transmitidos por televisión abierta serán pocos. Y todo indica que Mario Delgado desconoce —o minimiza— los riesgos a los que se enfrentan las infancias y adolescencias cuando permanecen sin supervisión adulta.

Por otro lado ¿Qué pasa con las economías que dependen de las escuelas? La llamada economía informal que rodea a los planteles educativos y que permite la subsistencia de millones de familias ¿Pensaron en este sector de la población? ¿Y qué hay del derecho a la educación? Más allá del aprendizaje académico, la escuela cumple funciones esenciales: socialización, alimentación, cuidado, detección de violencias y acceso a otros servicios.

Vacaciones tan extensas profundizan desigualdades. La pérdida de aprendizajes genera rezagos imposibles de revertir, lección que muchos pensamos que había sido aprendida con la pandemia ¿De verdad pensaron que la sociedad aceptaría que, por la ola de calor o por el Mundial, deben cerrarse las escuelas? La educación jamás, jamás puede estar supeditada a un evento deportivo de este tipo.

Quiero ser muy enfática en el sistema de cuidados, pues la jornada de trabajo de las madres se podía triplicar, ya que tendrían que hacerse cargo de los cuidados habituales, de su trabajo remunerado y, además, el trabajo que implica tener a los infantes y adolescentes en casa.

Las contradicciones son evidentes: en el discurso hay mucha perspectiva de género, “llegamos todas”, pero en la práctica, como llegó el mundial, ni modo mujeres, se aguantan y ven cómo se organizan. Por otra parte, se ha dicho que una prioridad de este gobierno es la educación ¿Y luego? ¿Por qué se quería sacrificar de esta manera? ¿Importan más las ganancias económicas que el aprendizaje y la formación de los estudiantes? ¿Realmente Mario Delgado no consultó a la presidenta antes de tomar esta pésima decisión?

Apenas 13 partidos se jugarán en México distribuidos en tres ciudades: Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara. La selección mexicana jugará sus tres partidos de fase de grupos el 11 y 24 de junio en el Estadio Azteca (CDMX) y 18 de junio en el Estadio Akron (Guadalajara) ¿Por qué no considerar únicamente esos días y esas ciudades, en lugar de imponer una medida generalizada a los 32 estados? Además, seamos honestos, México tiene cero posibilidades de ganar el Mundial. Nuestra selección nacional, termina siendo una decepción nacional; por ello, resulta una apuesta mucho más sensata mantener el ciclo escolar como estaba previsto.

En el mundo de Mario Delgado el calor sofoca las aulas y derrite el calendario escolar. En el mundo de Mario Delgado el futbol termina pesando más que la educación pública. En ese mismo mundo, resulta perfectamente lógico combatir la obesidad infantil de la mano de una refresquera, así es, combatir el consumo excesivo de azúcar con más azúcar. Así que no se sorprendan si el próximo anuncio es adelantar la Navidad por razones “pedagógicas”.