PRONÓSTICO DE LA TEMPORADA DE HURACANES 2026
- Luis Eduardo Mejia Pedrero
- 26 abril, 2026
- Columnas
- 0 Comments
La temporada de ciclones tropicales 2026 en México se perfila como un periodo de actividad moderada a ligeramente por arriba del promedio histórico, de acuerdo con los pronósticos emitidos por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y respaldados por organismos internacionales especializados. Este ejercicio de previsión, que combina modelos climáticos, análisis estadísticos y el monitoreo de variables oceánicas y atmosféricas, constituye una herramienta clave para la gestión de riesgos, la protección civil y la planeación de infraestructura en el país.
El inicio formal de la temporada está programado para el 15 de mayo en el océano Pacífico y el 1 de junio en el Atlántico, fechas a partir de las cuales las condiciones oceánicas y atmosféricas favorecen la formación de sistemas tropicales. A partir de ese momento, y hasta finales de noviembre, se mantiene la vigilancia permanente sobre posibles desarrollos ciclónicos que pudieran impactar directa o indirectamente al territorio nacional.
Para el océano Pacífico, el pronóstico indica la formación de entre 18 y 21 sistemas con nombre, lo que se ubica ligeramente por encima del promedio climatológico. De este total, se espera que entre 9 y 10 sean tormentas tropicales, es decir, sistemas con vientos sostenidos menores a 119 kilómetros por hora. Asimismo, entre 5 y 6 podrían alcanzar la categoría de huracanes de nivel 1 o 2 en la escala Saffir-Simpson, considerados de intensidad moderada. Finalmente, se prevé que entre 4 y 5 ciclones evolucionen a huracanes mayores —categorías 3, 4 o 5—, los cuales representan el mayor riesgo por su potencial destructivo.
En el caso del océano Atlántico, que incluye el golfo de México y el mar Caribe, la expectativa es de una actividad más contenida, con un rango de entre 11 y 15 sistemas tropicales. De estos, entre 7 y 8 serían tormentas tropicales, mientras que entre 3 y 5 podrían convertirse en huracanes de categoría 1 o 2. En cuanto a los huracanes mayores, el pronóstico estima la formación de entre 1 y 2 sistemas de alta intensidad.
Estos valores se comparan con la climatología de referencia del periodo 1991-2020, que establece promedios de 15 ciclones en el Pacífico y 14 en el Atlántico. La ligera diferencia al alza en el Pacífico sugiere condiciones oceánicas favorables para la intensificación de sistemas, como temperaturas superficiales del mar por encima de lo normal y una posible influencia de fenómenos de variabilidad climática como El Niño o La Niña, cuya evolución será determinante en el comportamiento final de la temporada.
Cabe destacar que estos pronósticos son elaborados con base en el trabajo conjunto de diversas instituciones, entre ellas la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos, a través del Centro Nacional de Huracanes (NHC), la Universidad Estatal de Colorado y el propio Servicio Meteorológico Nacional. La integración de capacidades científicas permite mejorar la precisión de los escenarios y brindar información oportuna a las autoridades y a la población.
Más allá de las cifras, los especialistas subrayan que el número total de ciclones no necesariamente determina el nivel de riesgo. Un solo huracán puede generar impactos severos si toca tierra en zonas densamente pobladas o con alta vulnerabilidad. Por ello, el llamado principal es a no subestimar la temporada y a mantenerse informados a través de fuentes oficiales.
En México, los estados con mayor exposición en el Pacífico incluyen Baja California Sur, Sinaloa, Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas. En el Atlántico, las entidades más vulnerables son Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo. En todas estas regiones, los efectos pueden ir desde lluvias intensas y deslaves hasta inundaciones, marejadas y vientos destructivos.
Ante este panorama, las autoridades recomiendan a la población revisar sus planes familiares de protección civil, identificar refugios temporales, asegurar techos y estructuras, y mantenerse atentos a los avisos meteorológicos. Asimismo, se enfatiza la importancia de la coordinación interinstitucional para la atención de emergencias, particularmente en municipios con antecedentes de afectaciones por fenómenos hidrometeorológicos.
La temporada 2026 no sólo representa un desafío en términos de protección civil, sino también una oportunidad para fortalecer la cultura de prevención en el país. La experiencia reciente ha demostrado que la información oportuna, la preparación comunitaria y la acción coordinada pueden marcar la diferencia entre un evento controlado y una emergencia de gran escala.
En síntesis, el pronóstico para este año sugiere una temporada activa, especialmente en el Pacífico, lo que obliga a redoblar esfuerzos en materia de monitoreo, comunicación y prevención. Con el inicio de la temporada a la vuelta de la esquina, la atención se centra ahora en la evolución de las condiciones climáticas y en la capacidad de respuesta de autoridades y sociedad ante un fenómeno natural que, año con año, pone a prueba la resiliencia del país.
PIENSA GLOBALMENTE, ACTÚA LOCALMENTE
Para el caso del Estado de México, prácticamente no se presentó un marcado estiaje con lluvias por arriba del promedio histórico. Lo anterior se debió a que dominó la presencia de “La Niña” durante el periodo Otoño – Invierno, pero que acaba de pasar a la fase de “El Niño” por lo que ahora se pronostican lluvias por arriba de la media en el ciclo Primavera – Verano. Recuerden #SalvemosOjuelos.
Reciban un abrazo de su amigo, Luis Eduardo Mejía Pedrero. Comentarios al correo [email protected] Instagram @mejiapedrero Twitter @cuencalerma o por Facebook.





