GRILLANDO

Por lo general evito las aglomeraciones de Semana Santa, por lo que generalmente me quedo en casa o busco algún lugar tranquilo, ya que realmente creo que en estas fechas es importante darle un espacio a la meditación y a la reflexión, elementos básicos que nos ayuden a reconstruirnos para seguir adelante en esta gran aventura llamada vida.

El jueves y viernes pasados, acompañado de la bella VICTORIA, mi jefecita santa, mi querido socio HUGO y su adorable familia, nos aventuramos a visitar el municipio de Villa Victoria, donde tuvimos la fortuna de llegar a una cabaña a un costado de la laguna, un lugar especial y lleno de magia que realmente tuvimos la oportunidad de disfrutar al máximo.

De esta manera, confirmo lo que siempre he dicho respecto a que nuestro querido Estado de México es una tierra noble y bella, con una riqueza enorme en muchos sentidos y en la que podemos encontrar infinidad de lugares increíbles y con la capacidad de llenar nuestros corazones y el alma.

En estos días, precisamente reflexionaba sobre la imperante necesidad de que nuestra entidad vuelva a brillar, por lo que es fundamental seguir trabajando para recuperar la paz y la seguridad, para librarnos de la extorsión y del crimen que han condenado a muchos poblados y a su gente, que, lejos de trabajar, han preferido cerrar sus negocios o, de plano, migrar a otro lado.

Por lo pronto, Villa Victoria es un municipio donde se ve que han trabajado; está limpio, pintado y arreglado, una muestra de la labor de las autoridades que encabeza MARIO SANTANA y de la gente que pone de su parte para vivir en un lugar digno, por lo que esperamos que siga avanzando, pues es uno de los municipios con un gran potencial y que debe impulsarse en beneficio de todas y todos los mexiquenses.

Insisto, dos días especiales, rodeados de gente amable y trabajadora, donde comimos rico, paseamos por la laguna, caminamos por el bosque, vivimos la representación de la Pasión de Cristo, dormimos al calor del fuego de la leña y pudimos observar la luna llena y las estrellas, entre otros momentos especiales.

Por cierto, el viernes temprano, mientras oraba y meditaba, tuve un contacto especial cuando de frente pude ver a un gato montés, por lo que de inmediato llamé a mi socio HUGO y a su hijo DIEGO, con quienes compartí esta experiencia, un momento especial, un llamado de la naturaleza que apela al espíritu y que personalmente tuvo un significado especial, por lo que no hay otro camino más que el de seguir trabajando, luchando y sirviendo, para llevar una vida digna y feliz en compañía de la familia y nuestros seres queridos, algo que se puede escribir sencillo, pero vaya que es complejo cuando hay que luchar de la mano de los valores y principios.

LA GRÁFICA DE HOY

Del fotógrafo JAIME ARRIAGA, es del caos que se registró ayer en las casetas del Estado de México y de todo el país, donde el regreso de vacacionistas representó un calvario por el tráfico y el tiempo excesivo de traslado.

Como lo he dicho en diversas ocasiones, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, así como las autoridades que tienen concesionadas carreteras estatales, deben trabajar para que las casetas de cobro no sean cuellos de botella que hacen del traslado un verdadero dolor de cabeza, por lo que el sistema de pago debe ser diferente y también hacer más amplias muchas estaciones de cobro que actualmente son obsoletas.

El costo que el pueblo mexicano tiene que pagar para trasladarse de un lugar a otro es alto, pues desde hace mucho el Estado olvidó su responsabilidad de construir carreteras y autopistas, para darle esa responsabilidad a los concesionarios, que han hecho el negocio de sus vidas prestando un servicio que es malo, inseguro y deficiente.

La comunicación es sinónimo de progreso y desarrollo; por ello es que en México necesitamos estar mejor comunicados, transformar el sistema del servicio de autopistas para que sea más justo, pues uno paga para ahorrar tiempo y viajar seguro, pero desafortunadamente la realidad es otra, algo que ayer pudimos constatar en casi todas las autopistas y casetas del país que se vieron colapsadas.

Y VA DE CUENTO

Un cura, de nombre ULISES URBIRNA, es designado en un pueblo del sur mexiquense, donde de inmediato se da cuenta de que, cuando las señoras iban a confesarse, le decían que habían “trompezado”, lo anterior al aceptar sus pecados y conductas pecaminosas.

El cura, que era un hombre muy culto, respetó la forma de expresarse de sus feligreses y un día, dando misa, comenta a todos los feligreses: Señoras y señores, en este pueblo lo que hay que hacer es arreglar las calles porque las señoras “trompiezan” mucho, por lo que hay que retomar el camino del Señor y no caer en el pecado.

El alcalde, que estaba en primera fila, se empieza a reír por la forma en la que el cura había dado su mensaje; sin embargo, este se dio cuenta y le dijo: Oiga, señor alcalde, usted no se ría, que su mujer es una de las que más “trompieza”…

HASTA mañana con más GRILLANDO. Comentarios en “X” en @pepenader o en [email protected]