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Por: Rocío Hernández Rogel
La ironía de la vida en esta semana. Un changuito llamado “Punch” en Japón rechazado por su propia especie, principalmente por su madre y después por el resto de todos sus iguales o similares a él. Y por otro lado tenemos a las y los adolescentes humanas/os no saber cómo identificarse con su especie humana y eligen simular ser otra clase de animal y hacer su propia comunidad.
La similitud está en un rechazo, la diferencia está en el raciocinio y autogestión emocional, cosa que los animales no conocen, pero los humanos sí; sin embargo, no han aprendido cómo, y por qué no, porque detrás de ellos hay adultos que tampoco saben cómo.
Entre chistes, bromas, memes y videos, de ambos temas que son ocupados como tendencias para dar de qué hablar como buena agenda mediática que “debe ser”, hay algo que no se observa con lupa y es precisamente el abandono que hay de las infancias y las adolescencias, y disculpe usted si hago esta comparación, pero creo que en estos tiempos ya no es ofensa que la comparación sea con un animal ¿o sí?, pero justamente los adolescentes tienen una falta de identidad y desorientación porque carecen de una guía, de un referente, tal como le pasó a Punch y mientras te enterneces y se te hace el corazón chiquito por ese changuito indefenso, te burlas y críticas a un joven que está en la misma circunstancia, que sus referentes son las redes sociales, los video juegos, los influencers y todos con el mismo grito: ¡MAMÁ, PAPÁ, VEME, AQUÍ ESTOY Y SIN SABER QUIÉN SOY!
Así como Punch busca desesperadamente ser aceptado por su manada y al no ver refugio ahí, se prensa de un changuito de peluche y genera su apego, así mismo ocurre con nuestras infancias y adolescencias, si todo el tiempo como padre y madre o cuidador/a, estás ocupado, estás pero no estás, amenazas y gritas antes de escuchar, no preguntas cómo están, no te vuelves observador y peor aún, no sabes si quiera quién eres tú, pues cómo quieres que un niño, niña, adolescente, sepa quién es.
Me permito citar una frase del libro de la Dra. Marian Rojas Estapé titulado: “Encuentra tu persona vitamina”. Tiene un capítulo que se llama “apego” y ahí menciona lo siguiente: “entender el apego es clave para comprender los mecanismos psicológicos que hay detrás de la manera de relacionarnos con otras personas, de elegir pareja, de interactuar con nuestros hijos…el niño tiene en su familia un grupo de padres, hermanos, abuelos o cuidadores, que van a influir el tipo de apego que va a desarrollar”.
Y ella misma, nos sugiere otro libro llamado: “Educación emocional y apego” de Rafael Guerrero, para complementar el tema, digo si de algo sirve leer.
Es lamentable, cómo se sigue dando foco de ello y no se escucha la necesidad, la mirada puesta en la salud mental, en la carente falta de recursos emocionales y como sociedad, porque la opinión pública está a todo lo que da, en cada comentario que hacen y cada información que se comparte.
Solo espero que esto no se salga de las manos. Por lo pronto, mamá, papá: hay algo que se llaman LÍMITES, haz uso de ellos, porque detrás de una máscara pueden ocurrir cosas terribles. Y si no sabes cómo, pide ayuda a un profesional, recuerda que TÚ eres el adulto, la adulta.
Hoy no habrá frase, hoy te la quiero escribir y es de la Dra. Rojas Estapé: “el apego proporciona seguridad emocional para un buen desarrollo de la personalidad”.
Dejemos de hacernos de la “vista gorda” y comencemos a mirar la realidad, pero más aún a ocuparnos de la realidad y dejar de ser los adultos y adultas admiradas cuando la responsabilidad es de todas y todos como sociedad, proporcionar las herramientas necesarias a las infancias y adolescencias para que puedan ser adultos funcionales, plenos y felices, así como deseo que también lo sea Punch.
Siempre hay algo para compartir, yo soy Ro y puedes seguirme en mis redes sociales y enviarme tus opiniones a: @elblogdero x: @LaRoHRoo o al mail: [email protected] que con gusto voy a leer.




