Arte floral gigantesco da vida a iglesia de Santa Ana Ixtlahuatzingo

Tenancingo, Méx.- Más de un millón de flores dan vida a la celebración patronal del Señor de la Misericordia en la comunidad de Santa Ana Ixtlahuatzingo, en el municipio de Tenancingo, una festividad religiosa que cada año reúne a visitantes de distintas entidades del país para admirar gigantescos arreglos florales que convierten la iglesia en una auténtica obra de arte.

Durante una semana previa a la celebración, mujeres, hombres, niñas, niños y adultos mayores se suman a las labores comunitarias, en las que todos pueden participar: desde acarrear paquetes de flores, dar forma a los diseños, hasta colocar cuidadosamente cada arreglo.

“Aquí no importa la edad, todos ayudamos, nuestra fe nos mueve, todos colaboramos para esta gran celebración que desde hace muchos años se ha convertido en tradición que inculcamos a nuestros hijos”, compartió Carlos Cerón, habitante de la localidad y productor de flores.

El también floricultor destacó que este templo es uno de los más emblemáticos del municipio, al ubicarse en una de las zonas productoras de flor más importantes del Estado de México, al sur de la entidad justo en el corredor florícola mexiquense.

Cada una de las flores utilizadas es donada por la propia comunidad, como muestra de fe y agradecimiento. Desde las rosas, follajes, lilies, gerberas y una amplia variedad de flores locales tapizan el interior y la fachada del recinto religioso, lo que le da color e invade de aromas frescos.
Cerón explicó que los trabajos comienzan entre 10 y 12 días antes de la festividad, con jornadas que se extienden hasta 12 horas diarias. El último día es el más intenso, ya que se realiza la limpieza general y se afinan los detalles finales, labores que pueden prolongarse por más de 12 horas, todo se trata de embellecer el espacio religioso.

Los arreglos florales permanecen en exhibición alrededor de 15 días, periodo en el que cientos de visitantes acuden para recorrer la iglesia, tomarse fotografías y conocer de cerca una de las tradiciones más representativas del sur mexiquense.

Además, recordó que esta actividad se repite en el mes de julio, bajo la misma mecánica comunitaria, pero en honor a Santa Ana y San Joaquín, reafirmando el arraigo religioso y cultural de la comunidad, es la segunda fiesta patronal más representativa de la localidad.
Así, entre aromas, colores y trabajo colectivo, Santa Ana Ixtlahuatzingo se convierte cada año en un punto de encuentro donde la fe, la floricultura y la identidad mexiquense florecen para anunciar la llegada de la Cuaresma y preservar una tradición que se hereda de generación en generación.