SIN TON NI SON
- Francisco Javier Escamilla
- 12 febrero, 2026
- Columnas
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Francisco Javier Escamilla Hernández
Insisto en recomendar Harry Potter, pero no las películas: lean los libros, en verdad la imaginación de esta escritora es sorprendente. Ahora les quiero compartir la descripción de algunos animales mágicos que acompañan la historia de este mago.
Hipogrifo. Cuando el hipogrifo extiende sus alas, el aire parece inclinarse ante él. Mitad águila y mitad caballo, esta criatura no tolera la arrogancia humana. Solo quien demuestra respeto con una reverencia sincera puede acercarse sin provocar su furia.
Fénix. El canto del fénix no se escucha, se siente. Sus plumas arden en tonos dorados y escarlata, y cuando su vida termina, el fuego lo consume para devolverlo al mundo desde las cenizas, más joven y fuerte.
Basilisco. En lo profundo de las cámaras olvidadas, el basilisco se desliza en silencio. Su mirada condena a la muerte y su presencia impregna el aire de terror antiguo, recordando los excesos de la magia más oscura.
Unicornio. El unicornio se mueve como un susurro entre los árboles. Su pureza es tal que el bosque parece protegerlo, y solo quienes poseen un corazón limpio logran verlo sin perturbar su calma.
Acromántula. Bajo la sombra del bosque prohibido, la acromántula observa con múltiples ojos brillantes. Habla con una cortesía inquietante, aunque nunca olvida que los humanos pueden ser presas.
Dragón. El dragón no camina: conquista el cielo. Su aliento de fuego reduce todo a cenizas y su rugido recuerda que existen fuerzas imposibles de domesticar por completo.
Thestral. Invisible para muchos, el thestral aparece solo ante quienes han mirado a la muerte de frente. Con alas de cuero y ojos blancos, guía con serenidad a quienes ya comprenden la pérdida.
Niffler. Pequeño y aparentemente inofensivo, el niffler convierte cualquier lugar en un desastre brillante. Su hocico lo guía siempre hacia el oro, aunque eso implique derrumbar medio edificio.
Hombre lobo. Al caer la luna llena, el mago desaparece. En su lugar surge una bestia guiada por el instinto, condenada a una soledad impuesta por el miedo y el rechazo.
Mandrágora. Enterrada en la tierra, la mandrágora duerme. Al ser arrancada, grita con furia ancestral, recordando que incluso las plantas guardan un poder peligroso.
Duende de Cornualles. Entre risas agudas y alas vibrantes, el duende de Cornualles disfruta el caos. No es malvado, pero sí experto en convertir el orden en desastre.
Bowtruckle. Casi invisible, el bowtruckle abraza su árbol como un guardián fiel. Pequeño y frágil, demuestra una valentía feroz cuando su hogar está amenazado.
Centauro. En los claros del bosque, el centauro alza la mirada al cielo. Para él, las estrellas hablan con más verdad que cualquier ministro de magia.
Grindylow. Desde las aguas oscuras, el grindylow acecha. Sus dedos largos buscan atrapar al incauto que se acerca demasiado al lago.
Esfinge. Silenciosa y expectante, la esfinge espera la respuesta correcta. No protege con garras, sino con enigmas que separan a los sabios de los imprudentes.
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