Alistan vestimenta para el Niño Jesús rumbo al 2 de febrero
- Laura Velásquez Ramírez
- 26 enero, 2026
- Estado de México
- 2 de febrero, Día de la Candelaria, Niño Jesús
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Toluca, Méx.- A pocos días de la celebración del Día de la Candelaria, el próximo 2 de febrero, comerciantes del Valle de Toluca reportan un incremento en la venta de vestimenta para el Niño Jesús, una tradición profundamente arraigada en las familias mexiquenses que combina fe, identidad cultural y sustento económico para decenas de negocios locales.
En mercados tradicionales, tianguis y locales de Toluca, Metepec y municipios aledaños, ya hay puestos repletos de atuendos que van desde los clásicos vestidos blancos y ropones, hasta trajes más elaborados como Niño Doctor, Niño de las Palomas, Niño Sagrado Corazón, Niño Pastor, Niño de la Abundancia o incluso versiones más actuales que reflejan oficios y devoción.
Los precios varían de acuerdo con el tamaño, los materiales y el nivel de detalle, de acuerdo con comerciantes, los trajes más sencillos oscilan entre los 150 y 300 pesos, mientras que los conjuntos bordados a mano, con telas finas, capas, coronas o accesorios, pueden alcanzar costos de entre 600 y hasta mil 200 pesos.
A esto se suman los gastos en zapatos, sillas, cunas, coronas, canastas, veladoras y accesorios religiosos que complementan la presentación del Niño Jesús para su bendición en los espacios religiosos.
Para los vendedores, esta temporada representa uno de los periodos más importantes del año. “Enero y principios de febrero son clave para nosotros, porque muchas familias mantienen viva esta tradición. De esto vivimos”, comentó María Hernández, comerciante con más de 20 años de experiencia en la venta de artículos religiosos.
Aseguró que, aunque la economía ha sido complicada, las personas hacen el esfuerzo por cumplir con la costumbre y seguirla mostrando a los más pequeños.
La tradición consiste en vestir al Niño Jesús que fue arrullado el 24 de diciembre y llevarlo a bendecir a los templos el Día de la Candelaria, como símbolo de presentación y agradecimiento, indicó la comerciante.
Para muchas familias, el atuendo no solo es una prenda, sino una ofrenda cargada de significado espiritual, esperanza y agradecimiento por favores recibidos, además de que los comerciantes destacaron que esta actividad también genera una cadena económica que beneficia a costureras, bordadores, proveedores de telas y artesanos, muchos de los cuales dependen casi por completo de esta temporada. “Aquí trabajan familias completas, desde quien cose hasta quien vende”, señalaron.
Así, entre fe, tradición y economía local, la vestimenta del Niño Jesús no solo mantiene viva una costumbre centenaria, sino que también se convierte en un respiro económico para decenas de familias comerciantes que esperan con entusiasmo la llegada del 2 de febrero.


