Seguridad con Kukulkán
- Julián Chávez Trueba
- 10 marzo, 2026
- Columnas
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Por: Julián Chávez
A mitad de la semana
Claudia Sheinbaum señaló que con el Plan Kukulkán se garantizará la seguridad de las personas durante la justa mundialista, con la finalidad de mitigar las dudas respecto a la protección de los asistentes a la Copa Mundial FIFA 2026.
Sin duda, el despliegue de todas las fuerzas armadas, autoridades y operativos de seguridad parece impresionante y altamente coordinado. Sin embargo, surgen varias preguntas inevitables: ¿serán suficientes todas estas instituciones para garantizar algo que nunca han podido las dos últimas administraciones federales? ¿Las promesas hechas anteriormente fueron verdaderas y ahora falsas o es solo demagogia en ambas? ¿Antes no pudieron y ahora sí? ¿El gobierno de México solo garantizará la seguridad durante el mundial? ¿Por qué no se ha garantizado durante estos últimos años?
Durante la captura y muerte del “Mencho”, Claudia Sheinbaum no garantizó en absoluto la seguridad de los pobladores de ciudades como Guadalajara, Guanajuato y Puebla, a pesar de haber insistido en que se tenía controlada la violencia en los caminos. El informe de la Secretaría de Seguridad reportó más de 200 automóviles incendiados en once estados de la República. Ante ello, cabe la duda razonable de no creer a ciegas lo que últimamente señala la presidenta en materia de seguridad.
Entonces, ¿por qué ahora debería ser diferente? Tal vez porque ahora está la FIFA o el Gobierno de Estados Unidos presionando. Si ese es el caso, entonces habrá que pedirle a esas instituciones que nos garanticen la seguridad siempre, porque nuestro propio gobierno parece incapaz de tomar acciones efectivas a favor de nuestra integridad.
Resulta lamentable que el gobierno mexicano no pueda otorgar la primera razón por la cual se establece un Estado: garantizar estabilidad y seguridad para las personas, para sus bienes y para sus actividades cotidianas.
La seguridad prometida por el gobierno mexicano mediante el programa Kukulkán difícilmente puede considerarse efectiva cuando la realidad no ha demostrado lo contrario. El mundial es incluso un blanco para quienes ostentan el verdadero poder en distintas regiones del país o para aquellos que buscan evidenciar la debilidad de las autoridades.
Recordemos que la autoridad nunca ha tenido reparo en usar la fuerza pública cuando así lo decide; reprime con severidad cuando se lo propone. Pero la seguridad
no empieza ni termina en las fuerzas armadas, tampoco en las estrategias de gendarmería. Existe un factor del que poco se habla y sobre el cual nunca se plantea una estrategia real: la corrupción, y es quizá el principal enemigo de nuestra seguridad.






