Palcohabientes no podrán ingresar alimentos ni bebidas al Estadio Banorte

Ciudad de México.- A menos de 24 horas del partido inaugural de la Copa Mundial de la FIFA 2026, la disputa legal entre los propietarios de palcos y plateas del Estadio Ciudad de México y los administradores del inmueble continúa generando tensión, luego de que este martes se impidiera el ingreso de alimentos y bebidas a integrantes de la Asociación Mexicana de Titulares de Palcos y Plateas (AMTPP).

La negativa se produjo en medio de una serie de resoluciones judiciales y desacuerdos sobre los derechos de los palcohabientes durante la celebración del torneo. De acuerdo con representantes del estadio, las normas establecidas por la FIFA para la organización del Mundial se encuentran vigentes desde el pasado 13 de mayo, por lo que ninguna persona podrá introducir productos que contravengan la reglamentación internacional.

El episodio ocurrió cuando varios afiliados de la AMTPP acudieron al inmueble con la intención de abastecer sus espacios antes del arranque de la justa mundialista. Sin embargo, personal del estadio les informó que no podrían acceder con alimentos ni bebidas, argumentando que las medidas cautelares obtenidas previamente por la asociación ya no surtían efecto para este caso.

La controversia se remonta a semanas atrás, cuando los propietarios de palcos y plateas iniciaron una batalla legal para defender los derechos que aseguran haber adquirido mediante contratos firmados con el entonces Estadio Azteca, documentos que, según sostienen, les permiten ingresar sus propios alimentos durante los eventos realizados en el inmueble.

Roberto Ruano, representante de la asociación, calificó la decisión como una afectación a los derechos de los propietarios y reiteró que continuarán recurriendo a las instancias legales correspondientes. Asimismo, adelantó que una vez concluida la Copa del Mundo podrían promover acciones por daños y perjuicios en contra de quienes resulten responsables.

Por su parte, los administradores del estadio sostienen que la prioridad es cumplir con los lineamientos exigidos por la FIFA para garantizar el desarrollo del Mundial sin contratiempos.

Mientras el país se prepara para recibir nuevamente una inauguración mundialista, el conflicto entre palcohabientes y organizadores permanece abierto y amenaza con extenderse más allá de la conclusión del torneo.