DESIGUALDAD FISCAL, BUENA TAREA PARA LOS ESPECIALISTAS
POR DAVID COLMENARES PÁRAMO
Poco antes de que terminara el siglo pasado en el Colegio Nacional de Economistas, se planteó un proyecto en el que participamos entre otros la Mtra. Ifigenia Martínez, Horacio Sobarzo, Fausto Hernández Trillo, Dionisio Meade, en 1999. Vale la pena mencionar la inquietud que teníamos, sobre la naturaleza de los impuestos indirectos. Desde entonces está claro que el tema central que definirá el ritmo de la política económica para los próximos años es el fiscal o hacendario.
Desde entonces estaba claro que tanto los impuestos directos como los indirectos, así como fortalecer la coordinación fiscal, eran fundamentales.
Ya se observaba que tanto el gasto como el ingreso en nuestro país era de los más bajos del mundo y es evidente que la recaudación tributaria incluso con la suma de los ingresos no tributarios no ha podido dar suficiencia al gasto público y existen muchas limitaciones en materia de infraestructura, gasto educativo y salud, entre otros temas.
Esto sigue pendiente por que en los procesos de transición la reforma hacendaria en su vertiente tributaria tiene una función rectora fundamental, por qué las finanzas públicas son el principal instrumento para que los gobiernos en todo el mundo influyan sobre la utilidad económica y definan su estilo de desarrollo, para apoyar a los productores nacionales, para reducir los niveles de pobreza y desigualdad.
El ámbito de las finanzas públicas, abarca el ingreso y el gasto: por el lado del ingreso los impuestos son el mejor instrumento para financiar el gasto público y constituye la principal fuente de ingresos de los gobiernos por encima de los ingresos no tributarios, así como los provenientes del endeudamiento externo.
Además de la función recaudatoria, los impuestos cumplen funciones extra fiscales, cada vez más importantes, vinculadas con la inversión, el ahorro, el consumo, el desarrollo regional, una mejor distribución del ingreso, etc. En el caso de un país federal como el nuestro los impuestos son recaudados por los gobiernos por los tres órdenes de gobierno, en una división de competencias y responsabilidades de gasto que ha evolucionado con la existencia del sistema nacional de Coordinación Fiscal. Igual que en la mayor parte de los países federales, el gobierno central es el que, por razones de control de obligaciones de los contribuyentes, es el de mayor eficiencia recaudatoria y con el fin de compensar fiscalmente a los estados con las participaciones y apoyar aquellos con menores posibilidades de tener una recaudación más relevante.
Sin embargo, durante muchos años la recaudación tributaria fue insuficiente para financiar con oportunidad y holgura el gasto público, como lo demuestra la inevitable evolución de la deuda pública y lo que ha hecho en la agenda de temas pendientes la reforma fiscal haya ocupado un lugar central.
Ya en ese momento de acuerdo a The Economist la relación Gasto/PIB para México antes de terminar el siglo anterior era del 24% que contrastaba desde entonces con el 47% promedio de la OCDE, que resultaba inferior a la de Estados Unidos, Canadá, Japón, Suecia y España, entre otros.
Es interesante el cuestionamiento que Jeremy Rifkin en el fin del trabajo, señalaba que “la principal desventaja del IVA es su naturaleza regresiva. Un impuesto sobre los productos vendidos afecta de manera desproporcionada a los grupos de menos poder adquisitivo y de menores ingresos en especial si se aplica sobre productos básicos, como pueden ser los de alimentación, ropa, vivienda y cuidados médicos…
También aplica mayores cargas impositivas sobre los pequeños negocios que son menos capaces de amortizar sus costos”… en suma la desigualdad fiscal, es buena tarea para los especialistas.







