Colombia y el 31 de mayo de 2026, un encuentro con la historia

Cuando hablamos de la historia latinoamericana el caso mexicano resulta profundamente emblemático, un país con un gobierno de partido hegemónico que gobernó el país durante 71 años en el pasado siglo XX, y otros seis años durante la segunda década del pasado siglo XXI, lo que favoreció de acuerdo a estudiosos de la Ciencia Política, el arribo de una clase presumiblemente de dudosa calidad moral.

Bajo este contexto, imaginemos ahora un país que durante más de 200 años fue gobernado por actores políticos vinculados fuertemente a la derecha, con fuertes nexos económicos con los Estados Unidos de Norteamérica y en el que por desgracia como sucedió en otros países de nuestra patria grande (continente americano), cierto número de familias (que no superan siquiera la veintena), se han visto beneficiadas con el poder político de forma tradicional.

En este contexto Colombia emergió como una sorpresa y en cierto modo, como un gran experimento para la implantación de un primer gobierno de izquierda como el de Gustavo Petro en el año 2022, un gobierno que llegó con un hartazgo social elevado en contra de los gobiernos profundamente capitalistas, con un aparente cese a la fuego por parte de los grupos beligerantes que durante décadas mantuvieron en vilo al país sudamericano, con un control estatal a ultranza que se profundizó a partir de la guerra frontal que mantuvieron los gobiernos de los años 90’s en contra del narcotráfico y la delincuencia organizada que tanto dolor le causó al segundo país con mayor biodiversidad del mundo.

Un gobierno, que llegó con una alta aprobación popular que vio en él una esperanza para poder abatir los rezagos nacionales y poder potenciar el gran desarrollo político, comercial, cultural, social, musical, turístico y económico que había tenido “la tierrita” (como coloquialmente se suele referir a Colombia), en cuta fórmula presidencial participaron Gustavo Petro, un economista y exguerrillero del M-19, que destacó en cargos políticos como Concejal de Zipaquirá, Representante en la Cámara de Colombia, Alcalde de Bogotá y Senador de la República, pero también de su Vicepresidenta, Francia Elena Márquez Mina, de profesión técnica agropecuaria y Abogada, siendo reconocida como Ministra de Igualdad y Equidad de Colombia, primera mujer Vicepresidenta de origen afrocolombiana, pero que a la postre pareciera fue anulada por el propio gobierno del presidente Petro.

Y es que también hay que reconocer la retórica envolvente de Gustavo Petro, que le llevó a asumir un papel activo en temas sociales mediante la incorporación de un mayor número de programas sociales en favor de ciertas clases presumiblemente vulnerables, situación que trajo consigo el rechazo no solo de la élite gubernamental y económica colombiana, sino también de una clase media que ha visto subir los impuestos de forma gradual en estos cuatro años de gobierno, con un descontrol en el precio de los hidrocarburos con independencia de los actuales conflictos en oriente medio, con una elevación en el coste de vida y del acceso a la vivienda.

Mientras que en plano internacional destaca su acercamiento con actores políticos de primer nivel vinculados a la izquierda progresista como Brasil, México, Cuba, Nicaragua, pese a la tensión política que sostuvo contra el gobierno de Venezuela en los tiempos de Nicolás Maduro y el conflicto persistente frente Argentina, Perú, Chile (en los últimos meses) y los Estados Unidos (siendo este uno de sus principales socios comerciales y políticos durante décadas).

En este contexto, el pueblo de Colombia llega nuevamente a las urnas el próximo 31 de mayo del presente, en el ambiente existe una fuerte tensión política entre los partidarios de los tres candidatos punteros, la uribista Paloma Valencia, el ultraderechista Abelardo de la Espriella y el petrista Iván Cepeda, quienes, con independencia de los demás candidatos, son los que van liderando fuertemente la intención del voto.

En el ambiente político contemporáneo ronda la idea de una encarnizada contienda electoral en primera y seguramente en segunda vuelta, sin embargo, los ojos del mundo están puestos en Colombia, ya que pudiera representar el fiel de la balanza para la consolidación de los intereses de la izquierda latinoamericana muy cercanas a Rusia y China o el regreso del hegemón (Estados Unidos), que se niega a morir y perder su influencia en América Latina.

Finalmente, sirvan mis líneas para mandar mi mente, corazón y fuerza hasta “el mejor vividero del mundo”, ¡¡¡abrazo fuerte!!! Email. [email protected]

X: @EdgarMaPe