Bienestar docente en México ¿Cómo vamos?

El pasado 14 de mayo, el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias para el Desarrollo de la Educación (CINIDE) de la IBERO, en colaboración con Fundación SM y el Observatorio de la Escuela en Iberoamérica (OES), presentaron el informe; “Mejorando la protección y el bienestar en las escuelas”, el cual advierte que, en México, miles de maestras y maestros sostienen el sistema educativo entre jornadas extendidas, estrés crónico, incertidumbre laboral y una creciente sensación de desgaste físico y emocional.

Expertos en la materia señalaron que las condiciones emocionales y laborales del profesorado impactan el aprendizaje, la convivencia y la permanencia en la docencia. Según el estudio, aplicado entre finales de 2024 y mediados de 2025 en la Ciudad de México, Nuevo León y Tabasco, la mayoría de los docentes entrevistados en escuelas públicas y privadas reporta agotamiento crónico. Por tanto, la importancia de colocar el bienestar docente en el centro de la política educativa.

Uno de los principales hallazgos del informe señala que el cansancio entre docentes deriva de la falta de límites entre la jornada laboral y la vida personal, especialmente por la exigencia de estar siempre disponibles a través de grupos de mensajería. Aunado a la sobrecarga de trabajo, falta de apoyo institucional, precarización laboral, que incluye contratos inestables, bajos salarios, además de un escaso reconocimiento social.

En el sector privado, docentes expresaron temor constante a perder el empleo, y en el caso de Tabasco, la violencia genera miedo entre los docentes, particularmente al trasladarse a sus centros de trabajo, factores que agravan la incertidumbre laboral, el desgaste físico y emocional en el magisterio, situación que puede estar presente en otros Estados con altos niveles de inseguridad.

Además, el informe identifica que las maestras suelen enfrentar doble o triple jornada, al combinar trabajo escolar, cuidados familiares y labores domésticas. En este contexto, la directora de Fundación SM México, Cecilia Eugenia Espinosa Bonilla, señaló que el bienestar docente “no es un tema periférico del sistema educativo ni es un lujo”, sino una condición indispensable para garantizar el aprendizaje y generar ambientes escolares sanos.

Al respecto, me permito retomar el testimonio de Brenda Hernández Pérez, maestra de primaria de la CDMX con 9 años de trayectoria, quien expresó: “Ser docente de primaria ha sido una experiencia muy valiosa: sembramos valores y conocimiento en cada niñez. Sin embargo, no todo es color de rosa. La falta de respeto de padres y alumnos, la excesiva carga administrativa fuera del horario laboral y la devaluación del magisterio, aunado a más exigencias, y mismas herramientas y sueldo, afectan nuestra vocación. Además de cubrir nuestro rol, nos convertimos en psicólogos, enfermeros y confidentes de nuestros alumnos.”

El cansancio físico se normaliza con costos acumulativos en su vida personal y profesional. En el tema psicológico, existe un estrés que se vincula directamente con toda la burocracia que rodea a las y los docentes; reportes, carpetas de evidencia, cursos y talleres para participar y/o hacerse acreedores a estímulos económicos, organización de festivales y ceremonias, entre otras actividades. Lo que deja de lado el tema central: el proceso de enseñanza – aprendizaje.

Por otro lado, en México, la evidencia científica en profesores universitarios encontró que entre el 30% y el 50% de docentes reporta niveles significativos de estrés laboral, relacionado con la sobrecarga de trabajo, la presión administrativa y las condiciones laborales adversas que enfrentan. Bajo este esquema, la Red de Acción sobre Alcohol (RASA) alertó que maestras y maestros en México, están propensos a desarrollar diversos problemas de salud, que van desde ansiedad y depresión hasta problemas fisiológicos como hipertensión. Asimismo, se incrementan riesgos asociados al consumo de alcohol y enfermedades crónicas.

Es así como la salud emocional de las y los maestros aparece como algo invisible, como un tabú. Dando por hecho que todas y todos quienes están frente a grupo cuentan con un equilibrio psicológico. De esta manera, coexiste vocación, satisfacción y frustración, así como una sensación de desánimo y desprotección.

Cristina Espinosa, directora de la Fundación SM, detalló que éste no es un ejercicio de recopilación de datos, sino una herramienta ética para la incidencia. Por ello, trabajar por el bienestar físico y mental de los maestros de México, debe ser una prioridad para que las escuelas funcionen adecuadamente. Aunque el compromiso con la enseñanza es alto, la investigación concluye que la vocación por sí sola no es suficiente para sostener el sistema educativo.

El informe ya está ¿Qué se va a hacer? Si queremos hablar de bienestar en las escuelas, tenemos que empezar por quienes sostienen el aula: maestras y maestros. Como en cualquier padecimiento o problemática, no basta con diagnosticar, debemos actuar.