INAH descubre enterramientos de época teotihuacana
- Aline de La Luz
- 18 mayo, 2026
- Nacional e Internacional
- INAH, México, Teotihuacán
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Hidalgo, Méx.- La exploración de diversos contextos funerarios, entre ellos cinco tumbas similares a las de tiro, descubiertos durante la excavación de un conjunto doméstico prehispánico, cercano a la comunidad de Ignacio Zaragoza, será primordial para conocer las creencias, estructura social y cultura de sitios de la región que florecieron en el apogeo de Teotihuacán.
La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, señaló que los hallazgos en Tula muestran “la importancia del salvamento arqueológico para conocer, preservar y estudiar la memoria profunda de los territorios. Cada entierro, cada ofrenda y cada contexto recuperado por el INAH aporta información sobre las formas de vida, las creencias y la organización social de quienes habitaron esta región hace más de mil años, y confirma que el desarrollo de infraestructura puede ir acompañado de investigación rigurosa y cuidado del patrimonio”.
En septiembre de 2025, un equipo del Proyecto de Salvamento Arqueológico del Tren de Pasajeros Ciudad de México-Querétaro, coordinado por el arqueólogo Víctor Heredia Guillén, bajo la tutela de la Dirección de Salvamento Arqueológico del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), se ha concentrado en un espacio de 2,400 metros cuadrados, que coincide con el trazo de la línea ferroviaria.
De acuerdo con la responsable en campo, la arqueóloga Laura Magallón Sandoval, los indicios se dieron al observar materiales dispersos en superficie, sobre todo restos de cerámica posclásica Coyotlatelco y Mexica (900-1521 d.C.), lo que condujo a realizar pozos de sondeo que evidenciaron desplantes de muros.
Mediante excavaciones, apoyadas con el levantamiento de ortofotografía para mayor precisión, se ha determinado un patrón de pequeños conjuntos residenciales, conectados principalmente por patios, tanto centrales como a los costados, para el acceso a viviendas orientadas en sentido norte–sur y este–oeste.
El sitio Ignacio Zaragoza tuvo reocupaciones en el periodo Posclásico Tardío, y la mayoría de los elementos están asociados a las fases Tlamimilolpan (225-350 d.C.) y Xolalpan (350-550 d.C.), en la época teotihuacana. El transcurso de 1,800 años y el prolongado uso del terreno para cultivo produjo la remoción de piedras de las viejas construcciones, de manera que ya solo quedan sus arranques.
Pese a ello, las excavaciones dieron lugar al descubrimiento de diversos contextos funerarios, que los ocupantes originales realizaron aprovechando el afloramiento rocoso sobre el que desplanta la unidad habitacional. De este modo, dentro de las habitaciones se hallaron tanto cistas en superficie, como tumbas semejantes a las de tiro, excavadas en el tepetate.
Magallón Sandoval detalla que se han registrado más de una decena de enterramientos colectivos e individuales, recuperándose osamentas completas e incompletas, principalmente huesos largos de las extremidades superiores o inferiores. Conforme datos preliminares de los antropólogos físicos José Manuel Cervantes Pérez y Abril Machain Castillo, corresponden a individuos infantiles (por lo menos uno, de entre 8 y 11 años), juveniles y principalmente adultos.
La arqueóloga Juana Mitzi Serrano Rivero, parte del equipo, comenta que, en una de las habitaciones se identificaron dos tumbas semejantes a las de tiro (llamadas así por el conducto vertical que remata en cámaras mortuorias): una, hacia el norte; y otra, al sur de la habitación. La primera cuenta con dos cavidades con dirección este-oeste, y la segunda posee una sola cavidad, en dirección este.
La cavidad de la tumba norte tiene 80 centímetros de circunferencia y 1.69 metros de profundidad; y ambas cámaras miden en promedio 60 centímetros. Su corte longitudinal es de 2 metros. Mientras, la cavidad circular de la tumba sur es de 80 centímetros y tiene 1.80 metros de profundidad, con 90 centímetros de longitud.
Refiere que al interior de la tumba norte fueron recuperados los restos óseos de ocho individuos, en su mayoría adultos, y, asociados a ellos, 47 vasijas miniatura.
“De los 8 individuos, 6 fueron depositados en posición sedente, con la ofrenda cerámica dispuesta en la parte de los pies; y dos de ellos tenían contexto removido. Al parecer, el espacio tuvo reocupación, de modo que, cuando iban a depositar al último individuo, removían el bulto funerario del anterior”, explica la arqueóloga.






