GRILLANDO
- José Elías Nader Mata
- 14 mayo, 2026
- Columnas
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Además de lavar autos o vender cosas para pagar mis campamentos en los scouts, mi primera chamba formal fue cuando tenía catorce años desempeñándome como boletero del Salón Riviera en la glorieta de División del Norte en CDMX, un trabajo que me ofreció, de forma noble, Don ARTURO OCAMPO VILLALOBOS, por lo que tres veces a la semana, saliendo de la escuela, tenía que llegar de 3 de la tarde a 8 de la noche, en lo que era relevado para vender entradas de este famoso y tradicional salón de baile de la “capirucha” mexicana.
Nunca olvidaré que con mi primer pago me compré el álbum de Rattle & Hum de la banda irlandesa U2, mi favorita desde entonces y hasta la fecha, un gusto que compartía de forma apasionada con mi hermana ROSY y que ahora comparto con mi nalga POLO MONTES DE OCA, piezas musicales interpretadas por BONO, THE EDGE, ADAM CLAYTON y LARRY MULLEN JR., que han generado momentos y recuerdos que quedan impregnados en mi corazón y el alma.
Por lo anterior, soy uno de esos fans que se ha emocionado con la visita de U2 a la Ciudad de México, donde subidos en un autobús, que tiene escrita la leyenda “La calle de los Sueños”, estuvieron en el Centro Histórico y sitios míticos, como el Salón Ángeles, para grabar el video de su canción “Street of dreams”.
La visita de los irlandeses también ha estado acompañada de eventos oficiales, incluso con la presidenta de México, CLAUDIA SHEINBAUM, en lo que fue la Asamblea General de la Copa Mundial de Niños de la Calle o con la alcaldesa de la Ciudad de México, CLARA BRUGADA, que les hizo una invitación formal a tocar en el Zócalo capitalino, algo que sería una verdadera chulada.
Pero lo que más me ha llamado la atención de esta visita, es la sencillez y humanismo con el que se han comportado los integrantes de U2, que en todo momento han atendido a la gente, algo que deberían aprender otros músicos, artistas, deportista o futbolistas, que piensan que siendo mamones son más fregones, cuando en realidad es todo lo contrario.
Ver a U2 en las calles de mi México me ha generado una enorme nostalgia, porque seguramente mi hermana amada ROSY ya me hubiera dicho que nos subiéramos al auto y cazáramos una foto o un autógrafo de su novio BONO, como ella le llamaba, o de otro integrante de la banda, que toda mi vida ha sido mi favorita y después de estas escenas, lo seguirá siendo.
LA GRÁFICA DE HOY
Es de la calle Mextli en la colonia Azteca en Toluca a un costado del panteón municipal, donde a un desgraciado se le ocurrió ir a tirar, a lo largo de la cuadra, unas veinte llantas, una muestra de lo gandalla y vale madre que puede ser la gente, pues seguramente se trata de alguna persona que se dedica al tema de las talachas.
Ahí es cuando las autoridades deberían apoyarse en las cámaras de vigilancia o privadas para dar con este tipo de gente y multarlas, pues no sólo es el daño ecológico y visual que ocasionan, sino que en esta época de lluvias provocan que su basura se convierta en tapas para coladeras, ocasionando graves inundaciones.
Además de las llantas, en esta calle, es común ver en bolsas de basura a animales muertos que utilizan para rituales y que la gente estúpida arroja al panteón, sin embargo, los empleados del mismo las regresan a la calle, ocasionando un foco de infección y un problema ambiental.
Así que un llamado a las autoridades, para que ojalá nos puedan apoyar en este sentido y poner orden, pues es lamentable que la gente, lejos de ser una solución, sean los principales generadores de los problemas.

Y VA DE CUENTO
Un joven, de nombre SANTIAGO TÉLLEZ, llevaba a su novia de regreso a casa en un día en que llovía y hacía frío, cuando de pronto se les poncha una llanta. El joven baja de su auto y empieza a cambiarla. Al poco rato sube al auto y le dice a la novia: ¡Estoy muerto de frío! ¡Ya casi no siento mis manos!
A lo que la chica, en un tono tentador, le dice: ¡Pues mételas en medio de mis piernas para calentarlas!
La muchacha se sube el vestido y le permite al joven que ponga sus manos entre sus muslos.
Después de un rato el joven dice: ¡Ya! ¡Ya las siento mejor! Déjame terminar de cambiar la llanta.
SANTIAGO termina de cambiar la llanta y al entrar de nuevo al auto, la muchacha le dice con visibles ganas: ¡Parece que tus orejas están también terriblemente frías!
HASTA mañana con más GRILLANDO. Comentarios en “X” en @pepenader o en [email protected]





