GRILLANDO
- José Elías Nader Mata
- 13 mayo, 2026
- Columnas
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Mis padres y las instituciones en las que he estado, me han enseñado a tenerle un gran amor a mi patria, a nuestro México, a esta tierra que nos da de comer y nos permite vivir, por ello, sostengo que me considero un nacionalista que ama a su país, pero con un sentido crítico, ya que como bien dicen, no hay peor ciego que el que no quiere ver, algo que junto con la corrupción vaya que nos ha hecho daño.
Entre el ex gobernador de Sinaloa, RUBÉN ROCHA MOYA o la gobernadora de Chihuahua, MARU CAMPOS GALVÁN, tenemos el mejor ejemplo del daño que un gobernante le puede hacer a todo un país, pero, aun así, los apasionados de la política y sus ideologías, son capaces de defender lo que no tiene ni vergüenza.
Ya es momento de pensar en el pueblo, en castigar con todo el peso de la Ley a quien le falle a México, que, sin importar el color, asuma la responsabilidad de los hechos y no como ha pasado históricamente donde un GUSTAVO DÍAZ ORDAZ murió en su casa a pesar de haber sido un asesino de estudiantes, un JOSÉ LÓPEZ PORTILLO que envejeció tranquilamente a un lado de SASHA a pesar de haber provocado la peor crisis de nuestro país, un CARLOS SALINAS DE GORTARI, que anda como si nada a pesar de haberle regalado los recursos de la nación a la iniciativa privada para hacerse millonario, así como todos los expresidentes que gozan de una impunidad ofensiva a pesar de haberse llevado entre las patas a México.
Ridículos todos aquellos que defienden la corrupción, sea del color político que sea, pues más que nunca la verdad debe ser primordial para que nos permita reconstruir la nación, no con la simulación, con la mentira o con cinismo, sino con honor, valores y principios que impacten en la mayoría de las y los mexicanos que no merecen el maldito circo político que estamos viviendo.
LA GRÁFICA DE HOY
Es de este “paradero” clandestino que en plena avenida Pino Suárez de Metepec, hicieron taxis colectivos y camiones, lo anterior frente a la Plaza Galerías, ocasionando un cuello de botella en la lateral, toda vez que las autoridades hasta pusieron separadores, según ellos, para que fuera más fluido el tránsito, una verdadera falacia, pues no hay autoridad que ponga orden.
Recuerdo la emoción que sentí hace unos meses cuando anunciaron que entraba en vigor el Reglamento de Tránsito y se pondrían las pilas para garantizar que nuestras calles y avenidas no fueran una jungla de asfalto, una emoción estéril, pues pareciera que uno no conoce a los suyos, ya que el caos y la impunidad vial continúan, pues la policía de tránsito sólo ha servido para sacarle una “lanota” a los que no han verificado, lo demás, les vale madre y podemos ver a taxistas y camioneros haciendo lo que se les pega la gana.
A un costado del “paradero” clandestino hay un estacionamiento, un espacio que estoy seguro podrían contratar los taxis, pero obvio, nunca lo harán, pues joder a los demás sale gratis ante los ojos inertes de una autoridad que no hace nada para que la movilidad sea una realidad, no solo parte de un discurso lleno de ineficiencia y corrupción.
Por lo pronto, evite la lateral de Pino Suárez a esta altura, pues los taxis piratas, los camiones y los separadores, no los dejaran pasar por un buen rato, un ejemplo más, de cómo el espacio público es privatizado por una minoría mientras que los policías de tránsito sólo se sacan los mocos o muerden a los automovilistas particulares.

Y VA DE CUENTO
Un hombre de edad avanzada, de nombre GABRIEL ZUÑIGA, ya tenía muy colgados los testículos, por lo que fue al cirujano plástico porque quería reducir el tamaño, pero por temor al bochorno, insistió ante el cirujano en que sólo se pondría en sus manos si él le garantizaba absoluta confidencialidad y secreto.
El cirujano aceptó y, en la fecha fijada, se procedió a la operación bajo anestesia total.
Al salir de la anestesia, GABO vio que, sobre la mesita, junto a su cama, había tres regalos cuidadosamente colocados. Temiendo lo peor, se molestó y llamó al cirujano, al que le dijo: Le pedí claramente que usted no dijera a nadie lo de mi operación. ¿Quiere explicarme qué significan esos tres regalos?
El cirujano respondió que él había cumplido con la petición que le hiciera, y con calma explicó: El primer regalo se lo envié yo porque me compadecí de que usted tuviera que vivir solo todos los pasos de la operación. La segunda se la envió mi enfermero, que me asistió en la cirugía, y se identificó con usted porque él pasó por el mismo procedimiento hace algún tiempo atrás.
GABO, aún molesto, le cuestiona: ¿Y qué hay de del tercer regalo?
Y el cirujano le responde: Ese se lo envió un paciente de nombre LUIS LÓPEZ que está en el piso de arriba, en la Unidad de Quemados, alguien que, aunque no la conoce a usted ni usted lo conoce a él, quiso agradecerle por sus nuevas orejas…
HASTA mañana con más GRILLANDO. Comentarios en “X” en @pepenader o en [email protected]





