EL VALLE DEPORTIVO
- Pedro Eric Fuentes López
- 27 abril, 2026
- Columnas
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Pedro Eric Fuentes López
Para que pueda surgir lo posible es preciso intentar una y otra vez lo imposible. Hermann Hesse
Somos muy privilegiados de ser testigos -de una u otra manera- de la nueva frontera que el atletismo ha cruzado y traspasado y que, créanme, nos deja con más preguntas que certezas sobre la capacidad del cuerpo humano, porque llegó el momento en que el cronómetro se rindió!
Lo que pasó el domingo 26 de abril de 2026 en las calles de Londres no fue solo una carrera; fue una demolición controlada de la lógica. Mientras nos caía el veinte y tratábamos de asimilar el legado del eterno Eliud Kipchoge y llorar la partida prematura de Kelvin Kiptum, un nombre emergió para reclamar el trono de la forma más salvaje posible: Sabastian Sawe, el único ser humano en la faz de la tierra que detuvo el reloj en un alucinante 1:59:30. Lo que significa y significó que se convierte en el primer hombre en bajar de las dos horas en una maratón oficial de la World Athletics, y es entonces el momento real y oportuno de olvidarnos de aquellos experimentos con liebres rotativas y circuitos cerrados, porque para lograr esta proeza, lo realizó en una competencia abierta, con viento, curvas y más detalles, pero un altamente fascinante que tuvo a cerca de 59 mil almas como testigos directos. Pero el hito no paró ahí porque hubo un efecto dominó, el etíope Yomif Kejelcha también rompió la barrera con un 1:59:41 en su debut. Sí, leyeron bien: dos hombres bajando de las dos horas en la misma tarde ¿Tecnología o Evolución Humana? No lo sé y seguro no lo sabremos, lo que sí es que ésta conquista deja el techo demasiado elevado para los corredores de todas latitudes y origen y conste que no debemos dejar de asombrarnos porque cada día que pasa, nace alguien y algo distinto, diferente, que nos hace sentir que las nubes también se pueden alcanzar y conste que no hablo de hacerlo volando en un avión.
Cuando le doy lectura y comprensión al ritmo de 2:50 min/km mantenido durante 42 kilómetros, aparte de una locura es una oda a la resistencia biológica, que hasta hace unos días los mortales no podíamos hacer y mucho menos creerlo y si a esto le agregamos que la tecnología tiene su intervención, tenemos que añadir que los universos multidisciplinarios juegan un papel sumamente importante, porque sí, en efecto, una cosa es la magia del cuerpo humano y otra la mentalidad y fortaleza que se necesita para eso y algo más. Queda claro que estamos ante una era donde los límites se han vuelto de cristal. La maratón ya no se corre para ganar; se corre para desafiar la física. Esta sin duda será una condición de los amantes a las carreras pedestres de distancia de medio fondo y fondo, pero también para quienes gustan de aquellas pruebas de 5, 10, 15 km., que ponen a prueba las capacidades de quien se aventura por cruzar la meta.
Desde luego están quienes buscan ganar a toda costa por los incentivos y más, empero hoy más bien se trata de analizar, estudiar el caso y desmenuzar toda la proporción que nos brindan las ciencias del deporte, salud y el avance tecnológico, porque seguir pensando en que hoy en día como Sabastian Sawe quién calzó unos tenis de las 3 franjas de última generación le dieron el triunfo, sería como asegurar que el cosmos es verde o azul y no es así, calma, paciencia y entrega para identificar todo, más aún disfrutar de estos momentos de algarabía, darle su dimensión e importancia, con el ejemplo, seguir haciendo deporte y si son del sector de atletismo y más de las maratones, pues a seguir buscando alcanzar la gloria, aunque, insisto, está muy difícil -ahora mismo- bajar de la marca actual impuesta, mejor dejo esta interrogación ¿Hasta dónde puede bajar el ser humano antes de que el cuerpo diga basta?
Pásenla bien!!!





