SIN TON NI SON
- Francisco Javier Escamilla
- 8 abril, 2026
- Columnas
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La Biblia, además de ser un texto religioso fundamental para millones de personas, es también una obra literaria que recoge relatos profundamente humanos, donde conviven la esperanza, la fe, la compasión y, de manera notable, el horror, lejos de presentar una visión idealizada del mundo, sus páginas muestran la violencia, el sufrimiento y la fragilidad moral del ser humano; estos episodios no solo reflejan el contexto histórico de los pueblos antiguos, sino que también plantean interrogantes éticos y espirituales que siguen siendo relevantes.
Uno de los relatos más impactantes es el del diluvio universal. En esta narración, Dios decide destruir casi toda la vida en la Tierra debido a la corrupción de la humanidad, salvando únicamente a Noé, su familia y una representación de cada especie animal, el horror de este pasaje radica en la magnitud del castigo: una catástrofe total que arrasa con hombres, mujeres, niños y animales. Más allá de la dimensión sobrenatural, el relato expresa el temor ancestral al desastre y la idea de que el mal colectivo puede conducir a consecuencias devastadoras.
Otro episodio estremecedor es la destrucción de Sodoma y Gomorra. Estas ciudades son consumidas por fuego y azufre como castigo por su perversidad. La escena es especialmente inquietante por la imagen de una justicia implacable que no deja espacio para la redención colectiva. Incluso la historia de la esposa de Lot, convertida en estatua de sal por mirar atrás, añade un matiz trágico: el castigo alcanza también la curiosidad, la nostalgia o la desobediencia mínima.
En el Antiguo Testamento también aparece la historia de Abraham e Isaac, que encierra un horror más íntimo y psicológico. Dios pone a prueba la fe de Abraham pidiéndole que sacrifique a su propio hijo. Aunque el sacrificio no se consuma, el relato deja al descubierto el conflicto entre obediencia absoluta y amor filial. La tensión moral de este episodio ha sido motivo de reflexión durante siglos, pues enfrenta al lector con el límite de la fe y la posibilidad del sufrimiento como prueba.
Asimismo, el libro del Éxodo contiene las plagas de Egipto, culminando con la muerte de los primogénitos egipcios. Este pasaje muestra una liberación lograda a través del dolor de inocentes, lo que revela la complejidad de la justicia divina en los textos bíblicos. No se trata de relatos simples de buenos contra malos, sino de escenarios donde el sufrimiento tiene un peso central.
En conjunto, los horrores narrados en la Biblia ¿buscan únicamente impresionar o infundir temor, advertir sobre la violencia, la soberbia, la injusticia y las consecuencias de los actos humanos? O queriendo evangelizar solo muestra lo más oscuro de la experiencia humana, que a lo largo de los siglos se sigue repitiendo.
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