EL VALLE DEPORTIVO

Pedro Eric Fuentes López

Qué difícil es construir un país diferente con gente tan indiferente… ¡me cae!

Analizando las recientes consecuencias de una inoperante propuesta dirigida a la sociedad mexicana en materia deportiva, donde desde luego convergen el futbol y los medios de comunicación, sobre todo los dedicados al sector, dicha acción no ha podido, no pudo y no podrá ser bien recibida porque queda en evidencia una realidad incómoda: el “órgano rector” del fucho en nuestro país, no solo atraviesa una crisis profunda, así como falta de credibilidad, derivada de la carencia de preparación de sus dirigentes, sino que la arrastra desde hace años, incluso décadas. Lo que realmente nos falta -al pueblo mexicano- son dirigentes, entrenadores, jugadores y hasta comentaristas y/o “analistas” capacitados para acompañar, promover, fomentar y proyectar de manera real, objetiva y pulcramente a nuestro balompié.

Para tratar de entender esto y desahogar la margarita, es archi necesario ser realistas -¡todos!- para recibir e impartir conocimiento y luego entonces, preparar a todo el sector futbolero con la misión central de estar a la altura de las circunstancias y no querer tapar el sol con un dedo y mucho menos despotricar contra la gente, la afición fiel que no pierde un segundo la ilusión de un nuevo amanecer y tener otra expectativa. Hoy tal parece que en algunos medios y quienes hacen mal uso del micrófono -que son un montón- atacar es parte de su esencia personal y grupal, así como la posible e inexistente pseudo “difusión” de un pensamiento colectivo, situación que -queda claro- no existe comunión entre ellos y el público harto de sensacionalismos, banalidades y de retrogradas ideas de los opinólogos, porristas pagados a cuadro, ultradefensores de sus patrones y sus líneas discursivas impuestas a ultranza, así como defensores de sus patrocinios y sus “negocios”, con lo que lo único que han cosechado es la manifestación de desagrado y reprobación tanto dentro como fuera del terreno de juego, y como señalo, hasta pasar por los de la televisión y radio, principalmente.

En un entorno donde el éxito deportivo suele medirse por resultados de triunfos, uno que otro empate, podios sin importar el lugar, medallas, campeonatos y otros, de pronto se es muy dado reprochar -dirigentes, entrenadores, jugadores, comentarititas, exjugadores medianones con micrófono y porristas, que destacar, evidenciar y señalar la importancia de una realidad paralela a los años anteriores que nos indica que no ha pasado nada relevante, que se sigue en la mediocridad total, sumidos en la profundidad del rosario en la mano y a la espera de milagros que no aparecen ni han llegado. La retórica ética es la misma desde hace muchos años en que no se centran en los reales resultados deportivos, sino que fomentan una esperanzadora idea de: …ahora sí es en este Mundial…hoy está la mejor selección…el indicado DT -ajá-… los mejores elementos -patrañas- etc., etc. Mucho bla bla bla para intentar esconder un orden que no ha caído más porque no se puede, lo peor hoy en día es atacar al público y tacharlo de malagradecido o de ignorante, cuando la realidad es que están -estamos- hasta la madre de que la sele sea de doña tele que dice quien si y quien no, si con 40 años es mejor que uno de 20, días, horarios, colores, y un largo etcétera que solamente es el fiel reflejo de una desaprobación con rechifla incluida.

Don pueblo ahora parece que tiene que acceder y aprobar las condiciones que operan desde el boletaje con la maldita reventa, el incremento de precios y otros, hasta llegar a un partido donde exhiben una sola llegada de gol y entre otros, hacer creer un naturalizado es mejor solución que uno que nació acá, y una vez más, un largo etcétera. Desde luego, los puritanos y defensores a ultranza de sus chambas y porras, defenderán la mediocridad y como siempre: es más fácil atacar y destruir que unir y vencer.

En México, debería ser obligado un plan integral que involucre al sector educativo y deportivo sin importar la disciplina que contemple la colaboración con instituciones públicas y privadas para generar vinculación, estudios, investigación deportiva y trabajo conjunto para crear y consolidar reales semilleros donde los niños y jóvenes divulguen la integración sana del deporte y sociedad. Cuando esto ocurra habrá menos parlanchines, trabajo barato, enervantes porristas sin estudios, y por supuesto mejores -en el caso en comento- futbolistas en un mejor aparato deportivo profesional.
Pásenla bien!!!