SEMANA SANTA: DEVOCIÓN, FE, EMOCIÓN Y… TORRIJAS

Se acercan los días de recogimiento del año, pero también en estas jornadas hay que respetar y cumplir con las tradiciones gastronómicas. Tengo huevos, leche, azúcar, piel de limón, canela en rama y, cómo no, pan bien esponjoso. Lo único que me falta es la destreza que tiene mi abuela entre fogones, porque por mucho empeño que yo ponga, la experiencia siempre marcará la diferencia y esto es indiscutible. Como indiscutible es que sus torrijas siempre están en los recuerdos familiares. Ahora bien, ella siempre me ha repetido que en la cocina hay que poner mucho cariño, pero para ser sincera creo que lo dice más por animarme… No obstante, no sé si me saldrán bien o no, pero al menos es una bonita manera de empezar a sentir los días más intensos de la Semana Santa. Y es que en España hay mucho por descubrir en estas fechas.

Si nos adentramos en la geografía, muy conocida es la Semana Santa de Málaga. A pesar de que este año no se podrá llegar en tren siempre impresiona ver al Cristo de la Buena Muerte acompañado por la Legión. Oírlos cantar ‘El novio de la muerte ’eriza la piel. Es una experiencia única y aunque es una emoción que no todo el mundo comprende, hay quienes esperan durante todo un año la llegada del Jueves Santo y no pueden evitar emocionarse hasta las lágrimas. Y esto en Málaga, porque si seguimos recorriendo Andalucía, la parada imprescindible es Sevilla. Son muchos los pasos que recorren sus calles, pero la Madrugá del Viernes Santo tiene algo especial. Se siente la devoción, se percibe el respeto. Incluso el silencio habla.

Desde el sur de España, pasando por Madrid, podemos llegar a Castilla y León. Ciudades como Valladolid, León o Zamora ofrecen mucho, pero dado que hablo de mi tierra, me centraré en Burgos. Su historia y sus procesiones son razón suficiente para visitar la ciudad que me vio crecer. ‘El Encuentro’ a los pies de la catedral deja una imagen difícil de borrar. La Semana Santa despierta la fe de muchos en estos días, aunque también es completamente válido que otros prefieran escaparse a la playa o a la montaña. Lo cierto es que, sea cual sea el plan, todos estamos pendientes del tiempo. Miramos al cielo una y otra vez, esperando que nos conceda un respiro. La lluvia no ha dado descanso en los últimos meses y todos sabemos que Semana Santa se caracteriza por su incertidumbre. Las previsiones van cambiando, pero la devoción y las ganas de vacaciones siguen intactas. Ojalá ese cielo dé una tregua.

El próximo viernes será Viernes de Dolores, antesala del Domingo de Ramos. La Semana Santa ya está aquí y todo está preparado. No importa la forma en que cada uno quiera vivir estos días, porque cada persona sabe cómo quiere disfrutar su vida. Eso sí, es fundamental respetar todas las opciones, porque cada persona es un mundo y ese mundo lo construye como quiere. Al fin y al cabo, lo importante es ser feliz en la vida y esa felicidad se construye con sus propias tradiciones, sus propias experiencias y, por supuesto, con sus propios recuerdos.