GRILLANDO

Hace cinco años tuve la oportunidad de iniciar mi vida como motociclista de alto cilindraje, una actividad que me emocionaba, pues representa la comunión del ser humano con la máquina a través de la adrenalina, a través de las rodadas, donde uno puede sentir el viento y oler el bosque, una actividad que inicié motivado por amigos como POLITO o HERNÁN y que más adelante logré afianzar a través de Widows Sons, un grupo de motociclistas dedicado al filosofismo, con objetivos filantrópicos y comprometidos con las viudas y huérfanos de hermanos caídos o en desgracia.

Ayer conmemoramos el segundo aniversario del Chapter Toluca de esta organización global y que ha tenido gran éxito en México, lo anterior, acompañados de nuestras familias y seres queridos, una mañana especial en La Marquesa, que sigue siendo una importante zona boscosa del centro del país y donde todos los fines de semana miles de personas acuden a disfrutar de las atracciones que ofrecen los pobladores de varios municipios del Estado de México.

Precisamente al estar en este lugar, analizaba lo que he escrito en este espacio desde hace años, respecto a que una omisión grave del tren interurbano “El Insurgente”, fue no poner una estación en La Marquesa, pues estoy seguro que hubiera sido un éxito para impulsar el crecimiento de esta importante zona recreativa donde disfrutar de la naturaleza es garante de unidad familiar o social.

Si bien es cierto, hay una parte donde el tren transita por un tramo elevado, hay otra donde podría quedar bien una estación, algo que ojalá analice y proponga el gobierno del Estado de México, junto con el de la capital del país, pues sería una herramienta para que miles de personas puedan gozar de La Marquesa además del crecimiento económico que tendría la región.

Esperamos que pronto se concrete esta idea, que insisto, tuvo que haber sido considerada desde la planeación del tren, sin embargo, nunca es tarde para mejorar el servicio de las y los mexiquenses de la región, pero además para impulsar la felicidad de las familias como estrategia para reconstruir el tejido social, algo que nos hace mucha falta en México.

LA GRÁFICA DE HOY

Del fotógrafo JAIME ARRIAGA, es de las y los integrantes del colectivo “Mariposas Buscando Corazones y Justicia Nacional”, que emprendieron una jornada de pega de fichas de búsqueda en la ciudad de Toluca, una labor sensible y que una vez más, refleja una de las realidades más dolorosas de nuestro México.

Con el objetivo de visibilizar a lo largo del país a las personas que no han sido localizadas, las madres buscadoras colocan estas fichas con la esperanza de que la sociedad sea pieza fundamental en esta difícil tarea, un llamado solidario por parte de aquellas madres, padres, hermanos, hijos y seres queridos, que sufren diariamente la ausencia de una persona que, de forma injusta, ha desaparecido.

El viernes pasado, una de mis alumnas hizo la solicitud de que apoyáramos con víveres a las madres buscadoras, una acción noble para respaldar a quienes han dejado todo hasta encontrar a sus seres queridos, una tragedia, que insisto, no podemos seguir viviendo en México, donde las cifras deben disminuir, pues nadie merece este sufrimiento e incertidumbre.

Y VA DE CUENTO

Un trabajador de la construcción, de nombre ABRAHAM GONZÁLEZ, va al médico y le dice: ¡Tengo un estreñimiento terrible!

El doctor le pide que se baje los pantalones y lo examina durante un rato, por lo que le dice: Échese sobre la camilla.

Lo hace y el doctor le propina un fuerte golpe en el trasero con un bate de béisbol y de inmediato siente ganas de ir al baño, por lo que va y sale muy contento, así que le pregunta al doctor: ¡Me ha curado! ¿Cómo lo ha hecho?

Y el doctor le responde: No hay misterio, pero usted, ya no chingue, y deje de limpiarse el culo con el papel de los sacos de cemento…

HASTA mañana con más GRILLANDO. Comentarios en “X” en @pepenader o en [email protected]