EL VALLE DEPORTIVO
- Pedro Eric Fuentes López
- 16 marzo, 2026
- Columnas
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Pedro Eric Fuentes López
Y recuerda: Nadie te observa más que las personas a las que no les agradas, así que… ¡Dales un buen espectáculo!
Me queda claro que hay de todo en la viña del señor…como dice el refrán popular. También, que la realidad supera cualquier síntoma de ficción, así como lo que se presenta en todas las áreas de la vida es para darle al pueblo más y más atole. Hoy más que nunca es evidente que los cambios generacionales han marcado una línea -demasiado delgada, por cierto- entre lo que es lo novedoso y el arquetipo de atrapar a la gente. Muchas veces el significado otorgado es el impacto que causa, generando captar a grandes masas que ven en la ocasión darle rienda suelta a su imaginación, a su furor, a desplegar sus emociones, en momentos elevando gritos de apoyo y otros de desaprobación; señalando, criticando, juzgando, a menudo situándose como el protagonista ideal para el escenario casual. Es común que una vez anunciado un “evento” se sometan a la férrea idea de sea como sea y cueste lo que cueste, estar en primera, segunda o tercera fila -incluso hasta en la última- para ser testigos de ese mundo mágico que les atrapa.
Circo, maroma y teatro, es una expresión coloquial mexicana que significa hacer todo lo posible, exagerar o montar un gran espectáculo para lograr un objetivo o llamar la atención; describe situaciones donde alguien -o un grupo- actúa de manera intensa o dramática, similar a un show completo con payasos y acrobacias. Su significado se usa cuando alguien o algunos arman un “show” o busca soluciones -dicen- creativas e intensas para resolver un problema o conseguir algo, que más bien, es atrapar a un gran porcentaje de la población; dicha frase alude a los antiguos circos populares, las carpas y los “patios de maroma”, donde se presentaban actos de acróbatas, payasos y teatro popular. Es bien sabido que en el país se asocia con la picardía y la gestión de situaciones difíciles con astucia y para no perder el estilo ni la sinergia que otorga, hasta en el deporte se manifiesta logrando un impacto tan mediático que grandes masas concurren a dichos actos, incluso hasta como estrategia de muchos “visionarios” en ofrecer alternativas nuevas de disque distracción, talento y espectáculo, apelando a prejuicios, emociones, miedos y esperanzas del público para ganar apoyo popular. Lo mejor o lo peor -cada quien y según corresponda- es que lo consiguen.
En México lamentablemente se han diseñado todo un sistema de medidas que fungen como distractor social, justificador, y/o manipulación, conocidos coloquialmente como cajas chinas, dar gato por liebre, o dar atole con el dedo. Todas estas medidas tienen como fin, controlar y desviar la atención de la población para ocultar acciones o decisiones de una administración, agrupación, sector y/o parte de un algo… por eso crean y hacen hasta lo imposible con tal de obtener lo que se desea. Conciertos, jornadas, congregación de masas y ahora hasta ensuciar el deporte mezclándolo con toques ridículos entre quienes sí cuentan con argumentos y seguimiento deportivo con personajes del mundo de la farándula y de otras latitudes, que solo aprovechan el momento. Y así se pasa de lo real a lo ficticio, porque no hay que olvidar, por ejemplo, que un circo -en toda su expresión- es un espectáculo artístico, normalmente itinerante, que puede incluir a acróbatas, contorsionistas, equilibristas, escapistas, magos, malabaristas, mimos, payasos, titiriteros, tragafuegos, trapecistas, ventrílocuos, etc., casi todo diseñado para que la población, siga al pie de la letra el y/o los actos con el fin de ver un desenlace. El detalle estriba en que la denominada maroma es una voltereta de ida y vuelta, es decir, cuando el circo no está funcionando la maroma sirve como medio de justificación con el fin de mantener el itinerario.
Y es el momento del teatro, de las artes escénicas relacionada con la actuación, de esas historias actuadas frente a los espectadores o frente a una cámara usando una combinación de discurso, gestos, escenografía, música, sonido o espectáculo, bajo un montaje completamente estructurado, con la única y real finalidad de distraer y desviar la atención de la población, ofreciendo temas -incluso los deportes- donde se les preste más interés y olviden por algunos minutos la cruda realidad. En lo particular siempre preferiré el buen boxeo con pugilistas de verdad, hombres y mujeres deportistas a tope y no los de ocasión, ni el de exhibicionismo que no aporta nada, bueno sí, morbo y realidad. En fin, cada quien su mole.
Pásenla bien!!!





