GRILLANDO
- José Elías Nader Mata
- 11 marzo, 2026
- Columnas
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Hay vivencias dignas de película que honestamente nunca imaginé vivir, entre ellas, la que precisamente inició hace seis años, cuando el planeta entero colapsaba por la pandemia del Covid-19, momentos complicados, de dolor, preocupación, desconcierto y demás aspectos negativos que dejó una herida permanente en todos los que sufrimos este episodio.
Era una tortura recibir noticias de los seres queridos que se nos habían adelantado en el camino en condiciones complicadas, sin embargo, como siempre ha sido, el camino era hacía adelante, y aun arriesgándonos, todos los días salimos a trabajar en medio de hospitales colapsados, calles vacías, negocios cerrados y un panorama lleno de desolación.
Según la Organización Mundial de la Salud, hasta finales de 2021, se tenía un cálculo de 14.9 millones de muertes por la pandemia, sin embargo, también señala las secuelas que afectan la salud como lo son la fatiga extrema, la “Niebla mental” y problemas cognitivos, problemas cardiovasculares y respiratorios, condiciones autoinmunitarias, alteraciones neurológicas y del estado de ánimo, entre otras más, que a la fecha se sufren en un gran sector de la población global.
En México, según cifras de organismos no gubernamentales e investigaciones periodísticas y no las oficiales que esas estuvieron llenas de mentiras, perdieron la vida más de 700 mil personas, por lo que, a pesar de las campañas de vacunación, la pandemia sigue presente en la memoria y las afectaciones, ya sea en el ámbito de salud, social, psicológico y económico. En este sentido, cabe destacar que el propio Instituto Nacional de Estadística y Geografía, ha informado que históricamente las cifras de mortalidad real suelen ser superiores a las reportadas diariamente por la Secretaría de Salud debido a ajustes en las actas de defunción y análisis de exceso de mortalidad.
Difícilmente olvidaremos este momento tan complicado, la pandemia del Covid-19 siempre estará presente, por ello, es que ojalá no olvidemos las lecciones y el dolor que nos dejó este episodio de la historia, junto con todas aquellas y aquellos que se nos adelantaron en el camino, una difícil lección que esperemos no se repita y por ello, deberemos trabajar en el ámbito sanitario, que, a nivel global y nacional, pareciera que nuevamente se ha relajado de forma riesgosa.
LA GRÁFICA DE HOY
Del fotógrafo JAIME ARRIAGA, es de este adulto mayor, que, en medio de su discapacidad, tiene que salir a la calle a pedir monedas para poder subsistir, una alarmante realidad para miles de mexicanas y mexicanos que viven en condiciones precarias y en medio de la pobreza.
Recuerdo, que cuando se registró la pandemia del Covid-19, hablábamos de cambiar nuestra actitud como seres humanos, ser solidarios, benevolentes, mejores personas con nuestras familia y seres queridos, con el prójimo y principalmente con los que menos tienen.
Sin embargo, pareciera que la lección de la pandemia nos provocó todo lo contrario, hoy estamos más violentos que nunca, somos poco tolerantes y no se diga solidarios, pareciera que ese tiempo perdido lo queremos aprovechar pasando encima de los demás y con actitudes negativas, muchas de ellas, que incluso se han convertido en conductas criminales.
Si la pandemia no nos hizo mejores, no entiendo qué deba pasar para serlo, pero lo que sí debemos hacer, es levantar la voz y hacer un llamado para que no olvidemos el dolor y el sufrimiento, aquel que nos empuje a ser mejores seres humanos, de lo contrario, con tanta negatividad, maldad y abuso, lo único que estaremos haciendo es condenarnos como sociedad, principalmente a las nuevas generaciones que tendrán que vivir y transitar en ambientes mucho más complicados que los del pasado y el presente.

Y VA DE CUENTO
Una tarde, el buen ABRAHAM GONZÁLEZ, iba borracho a toda madre en su vehículo sobre Paseo Tollocan a 190 km/h. En eso lo para un policía, le pide su licencia, se la retira y lo multa…
Un par de días después, el borracho se salta las normas y vuelve a conducir sin permiso a una velocidad de 200 km/h, sin embargo, lo vuelve a parar el mismo policía, le pide los papeles y ve que le falta la licencia, por lo que dice: ¡Oye, tú! ¿Dónde está la licencia de conducir?
Y el borracho le responde: Ya ni la chingan, de verdad que su ineficiencia es enorme. ¡Te la di hace tres días y ya la perdiste!
HASTA mañana con más GRILLANDO. Comentarios en “X” en @pepenader o en [email protected]





