EL VALLE DEPORTIVO
- Pedro Eric Fuentes López
- 10 marzo, 2026
- Columnas
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Pedro Eric Fuentes López
El deporte, bien encauzado, es el mejor vehículo para alejar tentaciones.
Siempre he creído en el trabajo de las fuerzas básicas en el deporte. En el semillero. En la inversión que pocos ven, pero que termina construyendo campeones. En el compromiso del deportista y/o atleta, así como de entrenadores. Desde luego la base fundamental que es el bastión para que todo surta el efecto deseado: la familia. Los títulos, campeonatos, podios, medallas, trofeos, diplomas, etc., no serían tan válidos sin esa rúbrica invisible de los padres de familia, quienes en múltiples ocasiones dan todo -y a veces hasta de más- con tal de ver crecer y triunfar a sus seres queridos. También existe el dilema eterno: dar sin recibir, o recibir sin dar… acá está claro que, sin inversión, no hay resultados. Sin formación, no hay futuro. Eso es exactamente lo que debe y tiene que hacerse: apostar por el desarrollo del deporte social, educativo, el de los niños y jóvenes. Unir esfuerzos para abrirle la puerta a jóvenes de todos los rincones del planeta, deportistas y atletas que sueñan con cambiar su destino a través de la sana práctica de la Cultura Física y el propio deporte, mover a las familias hacia adelante y mantenerse lejos de los demonios de la calle.
Hoy no basta solamente con que se tenga el certamen nacional por excelencia de la Olimpiada, ni las diversas opciones en fases que existen a nivel escolar, se requiere de una inyección de efectividad en el tema de la detección de talentos, en los centros de desarrollo, en la instrucción perene de los instructores, entrenadores, coaches, mismos que deben entrar en el terreno de la certificación, pero también de la profesionalización. Adquirir más conocimiento es sembrar la semilla del mañana mediato e inmediato, porque la transmisión de técnicas, tácticas, entrenamientos, etc., impactará directamente en quienes siguen soñando a lo grande.
Justo ahora que estamos ante la posibilidad de aprovechar al máximo la tecnología en todas sus aristas, es justificable aumentar nuestro aprendizaje para estar a la altura de las circunstancias, no todo debe ser inteligencia artificial, pero sí sacar y obtener el mayor de los provechos. La pirámide existe desde tiempos ancestrales, el correr del tiempo solo le ha traído polvo y tierrita, pero no se debilita, al contrario, con el paso del padre Cronos se cuida y procura mejor su conservación. Ah bueno! Entonces justo eso debería ocurrir la sinergia del avance innovador tecnológico-educación-salud y deporte, es decir, no buscar ni propiciar la creación de androides que parezcan humanos en el deporte, porque si bien es cierto que ya existen los robots para ciertas disciplinas su aparición y ejecución es solamente -dicen- para apoyar al hombre, luego entonces, si aplicaran de forma correcta la inserción de la vanguardia, estoy cierto que estaríamos a niveles de alta jerarquía en el deporte a nivel mundial.
Por eso insisto cuando soy un terco en insistir con aprovechar el talento de niños y jóvenes y no dejarles a diestra y siniestra el celular o la recurrente tableta, para tapar espacios-horas en los que más bien podrían aprovecharse en lectura, escritura, ortografía, aseo, sano esparcimiento -sin esos grilletes- y desde luego el deporte. Estoy casi seguro que coincidimos en esta apreciación y que, para todo hay tiempo, es mentira que no lo tenemos cuando no lo contamos, pero si hiciéramos el acto de constricción personal, entenderíamos que tenemos los mejores minutos del mundo cuando ejercitamos alma, mente y cuerpo.
Pásenla bien!!!




