GRILLANDO
- José Elías Nader Mata
- 5 marzo, 2026
- Columnas
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Cuando estudiaba la prepa en la Ciudad de México, la mayoría de mis amigos, estudiaban en la Universidad Nacional Autónoma de México, por lo que siempre era integrado a los planes que tenían, entre ellos, el de subirnos al camión de la Ruta 100 y entrar de a “grapa” al estadio de Ciudad Universitaria para ver a los Pumas. Recuerdo que en ese entonces, este histórico inmueble, que de hecho luce un mural de DIEGO RIVERA, era un estadio digno, limpio y cuidado, al igual que todas las instalaciones de la Máxima Casa de estudios de la nación, incluidas las famosas “islas”, esos jardines bien cuidados y escenario para buenas charlas con una chelita en mano.
El martes pasado, después de mucho tiempo, visité el estadio de Ciudad Universitaria, donde mis Diablos Rojos del Toluca, lograron una importante victoria ante los Pumas, sin embargo, me llenó de tristeza, ver lo descuidadas que están las instalaciones de la UNAM, una incongruencia, pues lejos de que las cosas mejoren con el tiempo, van a empeorando.
De regreso del estadio y en la carretera rumbo a Toluca, pensaba que lamentablemente esa es la constante de nuestro país, pues aquellas obras que se hicieron en el pasado, en la actualidad tienen poco mantenimiento, algo a lo que hay que sumar, que en medio de la crisis, las obras cada vez son menos.
En el papel las autoridades están obligadas a preservar, mantener y mejorar la infraestructura pública, pero en la realidad, es todo lo contrario, ya que los inmuebles públicos, calles, parques, jardines, carreteras y todo lo demás, cada día está peor, sucio, destruido o vandalizado, de ahí el llamado que se hunde en la tristeza, ya que lamentablemente no se ve voluntad, interés o recursos para cambiar esto, de ahí a que como sociedad entendamos que debemos cuidar lo que es de todos, aunque también parezca un tema utópico.
LA GRÁFICA DE HOY
Del fotógrafo JAIME ARRIAGA, es de los operativos que la Policía Tránsito en el Valle de Toluca, donde los motociclistas y automovilistas, siguen siendo el platillo suculento de las autoridades.
Lo que me extraña, como lo mencioné ayer, es que los camioneros y taxistas piratas gozan de una enorme impunidad, pues siguen haciendo lo que se les pega la gana, circular en sentido contrario, pasarse altos, circular en carriles prohibidos, manejar como si participaran en F1 y demás faltas al Reglamento de Tránsito que afectan a las mayorías, poniendo en riesgo la seguridad de todas y todos.
Ignoro que tenga que seguir pasando, pero ya es urgente que la Policía de Tránsito armé operativos contra estos cafres, ya que de lo contrario, esto sigue oliendo a impunidad y corrupción, aquella que le ha costado la vida a muchas personas y que ha provocado accidentes, algo que seguirá pasando si no hay autoridad que aplique el Reglamento de Tránsito, así que espero que pronto pueda publicar una foto donde los policías están deteniendo a los gandallas del transporte público, y que en gran medida, son protagonistas de que vivamos en una jungla de asfalto.

Y VA DE CUENTO
Había una pareja de mediana edad que tenían dos hermosas hijas adolescentes. La pareja decide intentar una última vez por el hijo varón que siempre quisieron. Después de intentarlo por meses la esposa finalmente quedó embarazada y dio a luz un saludable varoncito.
El jubiloso padre, de nombre ESTEBAN OLÍN, corrió a la clínica a conocer a su nuevo hijo. Al mirarlo se horrorizó, ya que era el bebe más feo que había visto en su vida. Fue a ver a su esposa y le dijo:
No hay manera de que sea el padre de ese niño. Mira las dos hermosas hijas que hice anteriormente… Luego la miró desconfiado y le preguntó: ¿Me has engañado?
Su esposa sonrió dulcemente y le dijo: esta vez no mi amor…
HASTA mañana con más GRILLANDO. Comentarios en “X” en @pepenader o en [email protected]




