GRILLANDO
- José Elías Nader Mata
- 19 febrero, 2026
- Columnas
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Un país o una sociedad sin leyes y orden, está condenada al fracaso, por ello, es que desde joven me apasionó el tema de la justicia, tanto que mi primera carrera en mi querida UAEMéx fue la de Derecho, donde me parecía incongruente que teniendo ordenamientos claros se generaran tantos problemas al aplicar la ley, sin embargo, más tarde descubrí la corrupción y la ineficiencia, aquella que protagoniza la gente mala y criminal, las autoridades y no se digan muchos abogados que son unos verdaderos bribones.
A los “coyotes” o abogadetes se les debe sancionar con mayor rigor cuando, buscando artimañas legales, hacen de las suyas, abusan de sus clientes, de otras personas y entorpecen el sistema de justicia, algo que actualmente he comprobado con un vivales, con serios antecedentes de corrupción, que armó un problema legal donde no lo había, pero eso sí, sigue sacándole lana a la gente de forma deshonesta.
Por ello, me parece extraordinaria que en la LXII Legislatura del Estado de México, el diputado morenista OCTAVIO MARTÍNEZ VARGAS haya propuesto sancionar con hasta cinco años de prisión la realización de actos simulados o fraudulentos por parte de abogadas y abogados, patronos, litigantes, defensores y asesores jurídicos, cuando dichas conductas vulneren la correcta impartición de justicia, algo que debería ser aprobado lo antes posible para ponerle un alto a tanto ladrón con cédula de abogado.
Actualmente, el Código Penal vigente contempla sanciones de uno a tres años de prisión y de 50 a 700 días multa, además de seis meses a dos años de suspensión del derecho de ejercer la actividad profesional y privación definitiva en caso de reincidencia, sin embargo, el legislador MARTÍNEZ señaló que la legislación local presenta lagunas para sancionar conductas de personas abogadas y litigantes que falsean la realidad ante los tribunales, algo que ha generado impunidad y debilitado la credibilidad de las y los profesionales del derecho, e incluso del propio sistema judicial, por lo que hay que trabajar al respecto para que le midan cada vez que se comportan como todo, menos como defensores del Derecho y la Justicia.
Así que esperamos que esta propuesta legislativa sea una realidad, pues ayudaría a combatir la corrupción no solo de los abogados, sino de aquellos que imparten justicia, algo que urge, pues, muchas de sus transas acaban afectando al que menos tiene, a la gente trabajadora y que no tienen el dinero para costear a abogados con la capacidad de defenderlos ante los chacales que andan viendo como joder a la mala a los demás, algo que debe ser sancionado y castigado con todo el peso de la Ley.
LA GRÁFICA DE HOY
Es de esta tienda de campaña instalada sobre la banqueta de Tollocan a las afueras del Hospital General Regional 220 del IMSS en Toluca, una situación que debe ser atendida de inmediato por las autoridades municipales o de lo contrario se dejará crecer como la “romería” del Hospital del Niño ubicada en Paseo Colón.
Hace un par de años hicimos un reportaje de lo que pasaba con los familiares que se quedan afuera del Hospital del Niño y la sorpresa fue que descubrimos toda una mafia que renta las tiendas de campaña e invade los espacios públicos como las banquetas, jardineras, ciclovía y carriles de Colón, para abusar de la necesidad de quienes tienen a un pequeño enfermo, algo que las autoridades estatales llevan años pidiendo que el Ayuntamiento de Toluca solucione.
Pero la realidad es diferente, porque esta mafia se ha hecho más grande, ya que invaden las dos banquetas y carriles de Colón, incluso ponen tiendas en sus camionetas y las rentan, algo que debe solucionarse con un operativo constante para limpiar la zona y recuperar el espacio de todos, ya que al ver que no pasa nada, pues la mafia se extiende y ahora están afuera del IMSS.
En el Hospital del Niño, existe el Albergue Familiar “La Casita” que es operado por el DIFEM, ofreciendo hospedaje, alimentación y servicios básicos como baños y regaderas, mismo que funciona las 24 horas en servicio de los familiares de los pacientes y con una cuota mínima de recuperación, así que no hay elementos válidos para invadir el espacio de todos y generar un foco de infección, algo que insisto, deben solucionar las autoridades que al final son las encargadas de poner orden y recuperar los espacios que le pertenecen a las mayorías.

Y VA DE CUENTO
Estaba un borrachito de nombre VÍCTOR PÉREZ caminando tranquilamente por Almoloya de Juárez y de repente se encuentra un muerto tirado debajo de una caseta telefónica y decide llamar a la policía donde le responden: Buenas noches, usted está hablando a la estación de policías, ¿cuál es su problema?
Y VÍCTOR responde: He encontrado a un muerto
– Está seguro de que está muerto.
– Sí, señor estoy seguro.
– Muy bien, en que calle se encuentra.
Espéreme, le vuelvo a llamar ahorita.
Entonces VÍCTOR se dirige a ver el nombre de la calle y apresurado regresa al teléfono y vuelve a marcar y le dice: Buenas noches usted está hablando a la estación de policías, ¿cuál es su problema?
– Soy el del muerto.
– Ah, sí señor, ¿cuál es la calle?
– Es… a ver, déjeme volver a ir a ver.
Vuelve a ir a ver el nombre de la calle y esta vez lo va repitiendo en su mente y vuelve a llamar: Buenas noches, usted está hablando a la estación de policías, ¿cuál es su problema?
– Soy yo el del muerto.
– Ah sí, usted, ¿cómo se llama la calle?
– Ah, es… otra vez se me olvidó.
Va varias veces y siempre a la hora de marcar se le olvida el nombre de la calle.
Hasta que por la décima vez habla: Buenas noches, usted está hablando a la estación de policías, ¿cuál es su problema?
– Soy el del muerto.
– Ah otra vez usted, señor, ahora sí dígame como se llama la calle.
– La calle se llama Libertad.
– Pero por qué no lo dijo antes si no está tan difícil.
– ¡Es que el nombre de la otra estaba tan difícil que mejor moví al muerto!
HASTA mañana con más GRILLANDO. Comentarios en “X” en @pepenader o en [email protected]



