El foro del 1%
- Elva María Maya Marquez
- 27 enero, 2026
- Columnas
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Davos no es un organismo internacional, tampoco es una entrega de premios, pero allí desfilan jefes de Estado, líderes de organismos internacionales, líderes empresariales, ministros de finanzas, comercio, cancilleres, además de presidentes de distintos bancos centrales del mundo para tomar decisiones sobre el futuro del planeta (si es que existe).
Para la mayor parte de la población, el Foro Económico Mundial (FEM), también llamado Foro de Davos, es algo lejano en su realidad, no lo conocen o ni siquiera han escuchado de este. Lo anterior, podría ser irrelevante sino es porque estas personas son los que están decidiendo el rumbo del mundo. Aunque en este foro de multimillonarios no se emiten mandatos gubernamentales o documentos vinculantes, asisten periodistas de todo el mundo a tomar nota de lo que sucede.
Para tener mayor contexto, el Foro Económico Mundial fue fundado en 1971. Es una organización no gubernamental internacional que se reúne anualmente en la ciudad de Davos, Suiza, con el propósito de analizar los problemas más apremiantes que afronta el mundo, “aparentemente”, aunque en realidad, las críticas a este foro son muchas, al ser —en los hechos— un club financiado por las mil empresas más grandes del mundo lo que llaman strategic partners (socios estratégicos), lo que les da derecho a participar directamente de su agenda. La empresa miembro promedio es, una empresa global con más de 5 mil millones de dólares de facturación. Esto puede variar por industria y por región.
Davos es una especie de diplomacia paralela y de privatización de la política, donde los grandes problemas globales son gestionados por un puñado de personas con enorme capital económico que deciden a quién invitan a cenar. El politólogo; Samuel Huntington (2004), acuñó el término “Davos Men” (Hombre de Davos), para describir a una élite enriquecida por la globalización, con escasa lealtad nacional. Individuos cuyas fortunas, negocios y redes de influencia atravesaban las fronteras, priorizando intereses internacionales sobre los de sus propios países de origen.
Por otro lado, el periodista Peter Goodman (2022), en su libro: “Los hombres de Davos: Los multimillonarios que devoraron el mundo”, argumenta que estos multimillonarios son una “especie aparte” que se han vuelto tan poderosos que dictan las reglas para el resto de nosotros, aquellos que no somos ni seremos parte del 1% más rico del mundo.
Pero Davos tiene un lado “B”, ya que, como cada año, manifestantes de organizaciones ecologistas y de izquierda, protestaron contra lo que califican como “reunión de los oligarcas” y gritaron consignas como “Trump no es bienvenido”. Durante la marcha, varios edificios fueron pintados, botes de basura incendiados, lanzaron petardos, bombas de humo y fuegos artificiales, incluso, un manifestante prendió fuego a una bandera estadounidense, a lo que la policía respondió con cañones de agua, gases lacrimógenos y balas de goma.
Como era de esperarse, Donald Trump no pasó desapercibido, esto, después de formalizar la creación de su “Junta de Paz”. Cuando Trump propuso esta idea, solo la limitó a la resolución de la guerra desatada por Israel en Gaza, pero ahora ha ampliado su objetivo. La Junta de Paz es un organismo que tiene como misión resolver los conflictos bélicos y promover la paz en todo el mundo (el chiste se cuenta solo).
La creación de una Junta de Paz fue avalada por la resolución 2803 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, basada el promover la reconstrucción de Gaza, permitir la entrada de ayuda humanitaria y buscar un alto al fuego duradero, entre otros puntos, acciones que no se han cumplido, pues el genocidio sigue. Sin embargo, el yerno de Trump, Jared Kushner; presentó la propuesta en la que contempla crear desarrollos inmobiliarios de lujo, autopistas, resorts, un aeropuerto y plataformas de energía, esto, sobre los cadáveres de los más de 70 mil palestinos masacrados por el régimen sionista israelí de octubre de 2023 a la fecha. Perverso, obsceno e infame su plan de reconstrucción que no es más que la expresión máxima de deshumanización.
Davos representa todo menos a las mayorías. Es un encuentro de amigos, de hombres ricos que personifican a las grandes élites económicas, y que se reúnen para hablar, negociar y planificar cómo seguir siendo ricos.
Hoy, se necesita algo más que discursos grandilocuentes, ya que el orden mundial por el que tantos se rasgan las vestiduras siempre ha sido una farsa, la diferencia es que ahora se reconoce por aquellos que mientras se beneficiaron nunca dijeron nada.
Trump es un matón, y a los matones se les detiene. Es la principal amenaza para la seguridad mundial, pues recordemos que a Maduro no se lo llevó una tormenta, lo secuestró el gobierno de Estados Unidos. Y que quede claro, este no es un mundo sin reglas, es un mundo con las reglas de Donald Trump.


