¿Qué son las tierras raras?

De entrada, ni son tierras ni son raras. Son un grupo de 17 metales químicamente relacionados, de los cuales, 15 se encuentran en la parte inferior de la tabla periódica, en una de las dos filas que se encuentran separadas. Se les califica de “raras” debido a que son difíciles de encontrar de forma pura. Normalmente se hallan combinados con otros elementos donde deben pasar por un proceso para separarlos. En general, la extracción y procesamiento de las tierras o minerales raros es complejo, costoso y altamente contaminante. Por lo que algunas naciones desarrolladas se rehúsan a realizar estos procedimientos en su territorio.

Escandio, itrio, lantano, cerio, praseodimio, neodimio, prometio, samario, europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio y lutecio. Son las denominadas tierras raras y son el motor invisible de la economía tecnológica. La denominación como tierra es heredada ya que en la historia de la química a los “óxidos” se les conocía como “tierras”. Muchas se encuentran de manera abundante en la corteza de la tierra como el cerio, un metal que se utiliza para la elaboración de encendedores, vidrio, baterías y cerámicas. Al menos 15 de estos se utilizan para la fabricación de láseres. Otros seis tienen propiedades idóneas para construir magnetos y varios son indispensables para la industria nuclear.

Estos minerales están en diferentes cantidades en celulares, autos eléctricos, turbinas eólicas (necesarias para la generación de energías renovables), equipos médicos y armas, se encuentran en todo aquello relacionado con la tecnología y son prácticamente insustituibles.

Por ejemplo, el neodimio y el disprosio son fundamentales para la fabricación de imanes de alta potencia utilizados en motores eléctricos y generadores de energía renovable. El europio y el terbio, son claves en pantallas LED y fluorescentes. El gadolinio y el holmio, tienen aplicaciones sanitarias, se usan en la elaboración de máquinas de resonancias magnéticas y láseres, respectivamente. Un smartphone puede contener hasta 75 elementos químicos, incluyendo tierras raras.

Las tierras raras, aunque muchas de ellas conocidas desde hace siglos, han cobrado una relevancia económica creciente para industrias desarrolladas y con un valor estratégico que hasta hace poco no tenía. Por ejemplo, el motor del jet de combate F-35 de las fuerzas militares estadounidenses, está hecho de una combinación de cobalto y samario.

La lista de países con mayores reservas coloca a China como el número uno (44 millones de toneladas), seguido de Vietnam (22 millones de toneladas), Brasil (21 millones de toneladas), Rusia (10 millones de toneladas) e India (6.9 millones de toneladas).

Los depósitos probados de estas tierras raras están en un pequeño puñado de países. De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos, únicamente 15 naciones tienen reservas significativas incluyendo Canadá y el territorio autónomo danés de Groenlandia. Por ello, la presión de Donald Trump para adquirir esta isla en el Atlántico Norte, por la abundancia de estos minerales.

Por lo anterior, Groenlandia se ha convertido en un territorio atractivo para las grandes potencias. Su importancia se ha ampliado considerablemente debido a que el deshielo acelerado por el calentamiento global no solo habilita nuevas rutas marítimas, como el Paso del Noroeste —capaz de reducir drásticamente los tiempos de transporte entre Asia y Europa—, sino que también expone vastos depósitos de recursos naturales previamente inaccesibles, incluyendo petróleo, gas y por supuesto, tierras raras.

El Ártico alberga algunas de las reservas más importantes de recursos naturales del planeta. Según estimaciones del Servicio Geológico de Estados Unidos, el 13 % del petróleo no descubierto del mundo y el 30 % de las reservas de gas están bajo el hielo ártico. En el caso de Groenlandia, tiene abundantes depósitos de minerales raros como el neodimio, el disprosio y el praseodimio, fundamentales para las tecnologías modernas.

Un dato clave es que de los 200 principales proveedores de la empresa de la manzanita (Apple), 156 están en China. De igual manera, China ha puesto en marcha inversiones de minas en otros países donde destaca Groenlandia, y como Estados Unidos no quiere quedarse atrás, ha mostrado interés en apoderarse del territorio como se mencionó anteriormente.

Las tierras raras no son un asunto lejano ni exclusivo de laboratorios o potencias militares; están en el corazón de nuestra vida cotidiana y en el pulso de la economía global. Cada pantalla que encendemos, cada batería que cargamos y cada avance médico que celebramos depende de estos minerales estratégicos. Ignorarlos sería pasar por alto que detrás de la comodidad tecnológica se libra una disputa silenciosa por el control de recursos que definirán el poder económico y político del siglo XXI. Entenderlo no es solo cuestión de ciencia, sino de ciudadanía informada frente a un conflicto geopolítico creciente que determinará el nuevo orden económico mundial.