EL VALLE DEPORTIVO
- Pedro Eric Fuentes López
- 9 septiembre, 2024
- Columnas
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“Para levantarse hay que saber caerse” Humildad, utopía y la vida. Eduardo Galeano.
La frase completa es: “Para tener aliento hay que tener desaliento, para levantarse hay que saber caerse, para ganar hay que saber perder, y hay que saber que esa es la vida nomás” Y entonces -al menos yo- creo y siento de forma sublime que cuando caerse es inevitable, levantarse es obligación, o como digo, a wi wi!!! Hoy como en otros momentos de la vida, me toca asimilar, tragar y seguir, porque como una auténtica ley, no hay que detener el paso sino continuar y afianzar lo que sigue con la firme convicción y sobre todo congruencia, esa que es la punta de lanza para todo momento y que tanto te traslado como ubica en tiempo, espacio y forma. Si no lo ves o haces como que no lo miras, o lo haces duramente de lado, con la creencia de que es lo mejor, créeme que no surtirá el efecto que deseas porque no siempre se tiene la verdad verdadera y mucho menos absoluta. Es por ello que por ejemplo, no me gusta que decidan por mí y menos cuando va en contra de mis aspiraciones, sueños, anhelos e ideales. Detesto que tomen acciones unilaterales que me afectan en todo sentido y momento ya que generan todo, menos empatía y asertividad; además, aborrezco que por medio de una falsa salida y/o excusa se exponga la integridad que cuesta muchos años levantar. Creo, sí, en las diferencias más no en las invenciones para denostar y alejar, porque a final de cuentas, esto termina por sepulcral todo…
Muchos no lo entienden. Es más, les vale gorro y van por la vida como si todos tuviéramos culpa y entonces atacan, argumentando defensa. Cuánta osadía hay en eso que ni cuenta se dan de que no hay congruencia entre pensamiento, palabra y obra, vaya, no les importa cómo son las caídas y solo miran las suyas como referentes. Sin embargo, con todo ello, lo mejor del caso o de estas muestras, es que lo único que importa es levantarse porque solo así se lograr tomar el impulso necesario y obligado para seguir ascendiendo. Porque caerse es algo común y necesario. Enseguida, después de la caída, no existe alternativa alguna y de nada sirve conjugar el hubiera o hubiese -que no existe- porque de aquello, incluyendo de la o las personas que quizá esperabas, deseabas, o necesitabas, sino ocurrió algo positivo, con seguridad no pasará absolutamente nada. Pero si de esas caídas como personas civiles y como deportistas, debemos aprender pese a todo, que también pese a ellas, o más bien, gracias a ellas, tenemos que superarnos, crecer y evolucionar, y entre más pronto sea posible entenderlo, aceptarlo y normalizar las caídas, los reveses, e integrarlos en el proceso de nuestro perene aprendizaje para seguir mejorando, entonces contaremos con la clave para -como dicen- reconstruirnos y/o reinventarnos, porque una caída puede ser un trampolín que acentúe la mejora si se sabe extraer el aprendizaje de ello. Sin embargo, aprender no es algo que se produzca por defecto o por ósmosis. No todo el mundo aprende de los errores, de los fallos y/o de la experiencia, por eso es tan importante aprender a aprender, porque sin aprendizaje, no hay mejora, crecimiento y tampoco evolución.
Estoy cierto que como seres humanos tenemos virtudes y defectos, esa combinación que nos hace únicos e irrepetibles, por tanto, aquellos como deportista no pueden, ni deben, reducir sus resultados por ganar o perder. Es decir, para llegar a una gran final -sea cual sea esta- de cualquier disciplina, en cualquier parte y en cualquier rincón, se debe apostar por la continuidad, el trabajo, el estudio y el entrenamiento tanto físico como mental, y es ahí donde radica el éxito o la miseria deportiva. Porque para idear o descubrir una fórmula infalible que permita mantener la prolongación de resultados, necesariamente se tiene que hacer una proyección de mejora en el tiempo de manera sostenible, porque, como en cualquier profesión, lo difícil no es llegar hasta lo más alto, sino mantenerse, y son los momentos exactos donde, o bien gracias a la voluntad personal o al orgullo malintencionado de alguien, hay que cambiar el chip y buscar la excelencia en todo momento, en todo sitio y la deportiva, cuenta con un precepto impecable que es mejorar constantemente a cada segundo, porque no hay perfección alguna.
Hoy somos privilegiados del momento en que vivimos, con los grandes cambios universales, pero más aún con la gran realidad del día. A veces se llega a perder la perspectiva de que los resultados son siempre mejorables. Incluso hasta cuando se gana, por lo que no se debe tirar uno a la hamaca o hacer como que no pasó ni pasa nada, nel, no, ñaaaa, hay que seguir considerando que se pueden seguir mejorando los recursos individuales, siempre y cuando ello implique mejorar nuestro existir, por tanto, un equilibrio entre los diferentes recursos individuales, físicos, técnicos, tácticos y mentales sin los cuales el éxito no sería una consecución permanente, sino un resultado esporádico. Así que, como línea concluyente, las caídas, en definitiva, no tienen la capacidad absoluta de bloquear un proceso de mejora continua. Al contrario: puede acelerarlo o motivarlo aún más.
Responder a los reveses nos define como personas. Jon Rahm
Pásenla bien!!!







