EL VALLE DEPORTIVO

“Un equipo de futbol o el deporte en general, son como una orquesta. Cuanto más tiempo de ensayo tengan en grupo, será mejor” César Luis Menotti -EPD-

Siempre he dicho que los resultados son la evidencia del trabajo. A veces, salen negativos y en su mayoría, gracias a la entrega, entereza, congruencia y férrea determinación entre querer lo que se propone, alcanzan un nivel de bonanza, bienestar y satisfacción, mismos que, en su oportunidad muchos se encargan de no darles ni importancia y mucho menos el real peso que les toca, incluso, existen algunos más que demeritan los esfuerzos, cuestionan los sueños, señalan pasajes inexistentes, crean escenarios casi casi macabros, oscurecen el o los momentos, empañan hasta el mínimo de esfuerzo por considerarlo insuficiente y sin valía. Y eso es justamente lo que a muchos nos da para seguir intentándolo, aguantando, resistiendo y casi siempre, aparecer sonriendo ante la adversidad porque la seguridad del bien trabajar y mejor accionar, redunda en éxito, ese recala, sí en la persona, pero se amplía al núcleo cercano familiar y de amistad, y por ende en la sociedad, que hoy lo único que espera, son resultados favorables ante la ola de negativismo que impera por donde se le vea, y eso, la incansable labor diaria se traduce a orgullo y satisfacción, por lo que, es y sería imperdonable dejar las cosas a medias, o peor aún, ni siquiera intentarlo.

Y así ocurre en el mundo deportivo mexicano. Mientras en algunos lares del globo terráqueo hay compatriotas conquistando sendos resultados en triunfos y podios, demostrando a propios y extraños que, en efecto, el trabajo da resultados benéficos, hay quienes se retuercen de coraje y minimizan -como siempre- la capacidad de acción y conquista de aquellos deportistas-atletas que se han dedicado en cuerpo y alma a partírsela para conseguir la gloria en esta área. Acá es donde saltan los comentarios a favor de quienes demuestran que los conflictos de intereses de escritorio son solamente para los paleros y esquiroles, para los aplaudidores divinos de las tranzas y para los sopladores de velitas pagados. Y estás condiciones vienen hoy día a acaparar reflectores y poco a poco ir saneando la podredumbre en que ha sido sometido el deporte mexicano, son estos momentos históricos ya no para reflexionar, sino para seguir actuando de la mejor forma posible, con y sin el respaldo de algunas dependencias, que dicho sea de paso, me aseguran mis fuentes al interior de la Conade, que la señora que ocupa la silla dirigente, está que trina por las resoluciones en contra del organismo y que le obligan a resarcir el daño causado y pagar hasta el último centavo que quiso detener -para disfrazarlo- y no otorgarlo a los deportistas-atletas que aun habiéndolo ganado, nomás por sus enaguas, no quería dotarlo, total que los sendos resultados -ya ven- se dan porque se dan cuando las cosas están bien hechas además con el respaldo necesario y objetivo. De los dictámenes favorables a deportistas, me afirman que está tratando de boicotear la legalidad para insistir en no acatar la Ley, situación que ha generado más molestia y enojo, causando un vendaval de acusaciones a diestra y siniestra. Si a esto le agregamos como los mexicanos en diversos escenarios mundialistas han logrado triunfos de alta categoría, pódiums donde se entona el himno nacional, medallas que causan un efecto positivo y soñador, más lugares para los Juegos Olímpicos de París 2024 -cada vez más cerca- concluye con un magnífico proceder de hombres y mujeres bien nacidos, mejor educados, más preparados, fuertes en cuerpo, mente, corazón y alma, soñadores por excelencia y jamás derrotados ante la adversidad y mucho menos por pusilánimes engañadores y atroces cómplices del lado oscuro, Para ellos y otros, su proceder tiene fecha de caducidad, sus nombres no estarán con letras doradas, sino manchadas de sangre y porquería, su suciedad se la llevarán hasta el destierro y ahí pregonarán una y mil veces que apoyaron al deporte mexicano y sus deportistas, cuando la realidad es otra.

Pero ya es tiempo de cambio, de buenos actos y mejores hechuras. Dejar los palacetes imperiales por una sólida estructura generadora de buena voluntad, paz y armonía; apostar a la complicidad de elevar la categoría a pesar de los pesares y del tiempo en cauce, total, los resultados saltan y saltarán a la vista como la mejora inevitable; la prosperidad en camino de consolidación, el aporte justo, obligado y necesario para rendir mejores frutos, caminar codo con codo por todo y sin nada, con la capacidad característica que solo los ganadores aspiran a generar y conseguir, cosechar lo que se ha sembrado, cuidar del otro sin daños y mucho menos a terceros, la frente en alto ante el rufián y espejo como escudo protector para que reboten y regresen los improperios, maldiciones, letanías, arrogancia, etc., a quien o quienes las profieren.

Creo en el momento, en el aquí y ahora, creo en el deporte mexicano como un eje generador de mejor calidad de vida, creo en los deportistas y atletas, en ese fascinante mundo que está ávido de seguir creciendo y no secuestrado a merced de caprichos y antojos, creo en la evolución de los ganadores cuando se quitan los grilletes y asumen la libertad de crear, activar, ganar y vivir. Creo en que todo tiene su tiempo y ese tiempo es ahora; creo que las acciones señalan nuestros caminos, no los dejes perder, ni que te los roben. ¡Creo! Cree!

Pásenla bien!!!