El Memorial del World Trade Center 9/11

Si alguien ha tenido la oportunidad de asistir a alguna de las exposiciones que exhibe el Museo de Historia y Tolerancia, aquel ubicado casi frente al hemiciclo a Juárez en la Ciudad de México, el cual siempre busca la construcción de paz, el acuerdo y la transformación de conflictos dentro de sus conceptualizaciones, esto con el ánimo de visualizar la paz desde la paz y no como ausencia de guerra.

Este museo busca concientizar de las atrocidades que hacen los grupos humanos que de alguna forma intentan prevalecer una idea por la fuerza, encima del diálogo, encima de la visión de construcción de futuro y de equilibrio social.

Como todos sabemos, el 9 de septiembre de 2001 fue un día que marcó un antes y un después en las interacciones mundiales, cambió los protocolos de seguridad en todo el mundo, la diplomacia se reestructuró y los pasos aduanales modificaron sus procesos; todo con la finalidad de hacer más seguros los espacios aéreos y los territorios ante la llegada de extranjeros.

El Museo Memorial WTC 9/11 es un vívido recuerdo de la tragedia que sufrió la población de Manhattan ante estos ataques terroristas que tuvieron como objetivo el detonar los 3 grandes íconos de la sociedad de los Estados Unidos, estos son: La Casa Blanca, El WTC y el Pentágono. Afortunadamente no todos los aviones fueron estrellados en el objetivo deseado por los terroristas por lo que únicamente estamos hablando de casi 3 mil personas que perdieron la vida, no solamente con el impacto de los dos aviones sino durante el derrumbe total de los edificios.

El Memorial 9/11 hace un recorrido muy completo de cómo fue la construcción de las Torres Gemelas, materiales, arquitectos e ingenieros; lo que significaban para la cultura popular, el ícono que se asimiló en la economía y de las numerosas referencias a ellas. Después el minuto a minuto de la tragedia, con los recorridos de los aviones, las grabaciones y el desenlace.

Me parece que hasta ahí esta correcto por apegarse a lo vivido por tratar de honrar al recuerdo, además se agrega un seguimiento de la red de Al-Qaeda, que fueron quienes perpetraron los crímenes y una explicación exhaustiva de quienes fueron, de la red de trabajo de Osama Bin Laden y de cómo lograron neutralizarlos, como si se tratara de una justificación o de un soporte argumentativo de lo que hizo Estados Unidos en contra de ellos para poder tener paz para todo el mundo.

En esto versa la sana crítica: ¿un memorial de la paz debería de hablar de la guerra, de las justificaciones para hacer guerra, o sólo de paz? no sería mejor que nos planteara ¿cuáles posibilidades tenemos para eso no vuelva a pasar, la educación con principios, valorando la vida, aboliendo el fanatismo? Valdría dejar al visitante con un buen sabor de boca, esperanzados y no con el olor a venganza.

Creo que es correcto que el recorrido se llene de la vida que llevaban cada una de las personas que fueron víctimas de este ataque, de lo que fueron y de lo que ya no pudieron llegar a ser, testimonios de vida y muerte, un poco apachurrándonos el corazón y llenándonoslo de nostalgia, pero ¿después de ese sentimiento? esta Al Qaeda como objetivo de ataque mundial, con las ganas de saciar el odio con la muerte de esta organización; esto creo que no puede ser la ruta del viaje al que nos pretendan llevar.

En fin, es una reflexión que propone que las vidas perdidas dejen de ser una estadística, sino un aliciente para honrar toda esa muerte que nos profundice en acciones en pro de la paz.