VERANO DE PELÍCULA: BARBIE Y OPPENHEIMER

Si hay un mes que es sinónimo de vacaciones es, sin duda, agosto. El ocio es el protagonista de gran parte de la vida de las personas. De hecho, en este mes se paraliza la rutina por regla general. Las principales capitales se vacían y los destinos de playa y montaña se convierten en los protagonistas de las muchas instantáneas que todos nos llevaremos de recuerdo de la estación estival.

Dicen que el tiempo es relativo, pero cuando se dispone de las veinticuatro horas del día, paradójicamente éste corre más deprisa porque la ausencia de rutina provoca que la falta de horarios nos lleve a un fluir por cada día hasta el punto de perder la autentica noción del tiempo. Si esto se consigue, sin ninguna duda, la desconexión es total y eso es salud mental. Dejar la mente en blanco no siempre es fácil, pero es una necesidad para todos nosotros. Todavía queda mucho para arrancar esta hoja del calendario y aunque nos rodeen los anuncios con la vuelta al cole y lo que ésta conlleva, eso sigue siendo un futuro que se escribirá a su debido tiempo.

Y como hay tiempo para todo, además de disfrutar de la playa, de pasear a orillas del Mediterráneo y zambullirse en sus aguas, también he podido ver las películas de las que todos hablan. Es cierto que este verano pasará a los anales pintado de rosa y no, precisamente, por la mítica pantera sino porque Barbie ha sido uno de los estrenos más esperados. Reconozco que me sorprendió gratamente esta película. Tiene mensajes que hay que leer entre líneas y aplicarlos fuera de las salas de cine. Confieso que no fui una niña que jugara mucho con esta muñeca, pero la Barbie que nos ha presentado Greta Gerwig ha conquistado a todo tipo de público. La interpretación de Margot Robbie es de nota.

Y de nota, e incluso de matrícula  de honor es la otra película del verano. Oppenheimer solo recibe buenas críticas y no seré yo quien las lleve la contraria. Las tres horas en las que te adentras en la vida del “padre de la bomba atómica” están marcadas por un guión excelente y un reparto que borda los papeles. Nolan ha conseguido plasmar como nadie la vida de este físico y mostrar cómo se gestó ese día que todos hemos estudiado en los libros de Historia. Hiroshima, Nagasaki y Los Álamos son sólo algunos de los lugares que están vinculados a la vida de Robert Oppenheimer, pero hay muchos más. Una biografía interesante que no deja indiferente a nadie.

Precisamente, este verano no nos tiene que dejar indiferente porque es único e irrepetible. Es cierto que tenemos mucha incertidumbre política, que la economía no está muy allá pero darse un respiro de determinadas noticias siempre va bien. Septiembre es el mes de los comienzos y hasta entonces se puede reflexionar contemplando la naturaleza. A mi el mar me ayuda mucho y, por eso, para hacer borrón y cuenta nueva hay que alejarse del pasado para afrontar el futuro con ilusión y entereza.  “Piensa en todas las casas bellas que aún hay a tu alrededor y sé feliz” como escribió Ana Frank