RECAUDACION MUNICIPAL Y RESPONSABILIDAD CIUDADANA
- Luis Eduardo Mejia Pedrero
- 10 octubre, 2022
- Columnas
- 0 Comments
Nuestro país ha hecho frente a varias crisis consecutivas, desde la pandemia de la COVID-19 hasta la invasión rusa a Ucrania, dichas crisis han debilitado la capacidad de proporcionar a sus ciudadanos bienes y servicios y se ha puesto de manifiesto la necesidad de aumentar las tasas de recaudación de impuestos. Con presupuestos limitados y un gasto de capital escaso, no se puede tolerar tasas de evasión fiscal de los ingresos personales y empresariales, que en algunos estados alcanza el 50%. Además, en una región ya de por sí tan desigual, la evasión fiscal tiende a aumentar la desigualdad.
Sin embargo, los desafíos para mejorar la recaudación de impuestos son enormes. La informalidad laboral es muy elevada, por lo que muchas personas no están registradas ante el Servicio de Administración Tributaria. Sin lugar a dudas, las dependencias recaudadoras de impuestos requieren de recursos para realizar bien su trabajo, sobre todo a nivel municipal, y la normatividad puede resultar confusa y compleja, lo que reduce la motivación al pago de los ciudadanos.
En medio de estos desafíos, la recaudación de impuestos puede mejorar significativamente si se simplifica el cumplimiento fiscal y se reducen los costos cognitivos asociados. Se sabe, por la economía del comportamiento, que la gente tiene una capacidad de atención limitada, e incluso las personas bien intencionadas pueden acabar no pagando si el proceso estresa demasiado su capacidad de concentración y comprensión.
Por ejemplo, cuando se les pregunta a las personas los motivos por los que no pagan, suelen decir que “no pasa nada si no se paga”, que ya “nadie más paga” y que “el gobierno malversa el dinero público”. A veces estas convicciones son acertadas, pero también es frecuente que la gente crea que algunos comportamientos son más o menos comunes de lo que realmente son. Es posible que hayan oído que alguien no pagó sus impuestos, y supongan que nadie los paga. Es posible que hayan leído sobre un político corrupto, y supongan que todos los políticos son corruptos. En estas situaciones, hay formas de proporcionar información y diseñar intervenciones basadas en la economía del comportamiento para corregir las suposiciones erróneas. Lograr cambiar dichas convicciones constituye un reto, pero no insuperable.
Una propuesta es diseñar comunicaciones diferentes por correo electrónico, estableciendo un plazo claro, incluyendo un mensaje moralmente persuasivo y, en uno de los casos, incluir la participación en un sorteo para los contribuyentes que se inscriban. Estos mensajes pueden aumentar las inscripciones entre dos veces y media y tres veces y media. Las administraciones de impuestos harían bien en utilizar un enfoque estratificado (que tenga en cuenta las convicciones y diferencias entre los contribuyentes). Promover la inscripción voluntaria a través de mensajes de correo electrónico puede ser un paso intermedio costo-efectivo. Podría complementarse con una mezcla de métodos de comunicación y focalización hacia diferentes tipos de contribuyentes, teniendo en cuenta los efectos heterogéneos según la edad, el género, el estado de cumplimiento y el valor de la propiedad.
También es posible usar mensajes de información sobre el comportamiento directamente en las facturas de impuestos en lugar de enviar cartas por separado. Con esto, se da un pequeño empujón a los contribuyentes con uno de tres posibles mensajes diferentes: el primero, sobre las sanciones asociadas al no pago de impuestos; el segundo, sobre las obras públicas que son posibles gracias a los impuestos; y el tercero, sobre la obligación moral de pagarlos. El mensaje más eficaz es el primero, que tenía que ver con las sanciones.
También puede resultar útil cambiar los métodos de comunicación. Los contribuyentes pueden no reaccionar de igual forma ante una carta (el método de comunicación más tradicional utilizado por las administraciones de impuestos), un mensaje de correo electrónico, una llamada telefónica o un simple llamado a la puerta para recordarles que deben pagar sus impuestos. Los métodos personales (visitas y una llamada telefónica) resultan más eficaces que los impersonales, y entre los más impersonales, el mensaje de correo electrónico resulta más eficaz que la carta.
Ofrecer recompensas puede ser una herramienta importante. Puede cambiar las percepciones y las convicciones y, en consecuencia, el comportamiento. Naturalmente, el diseño particular de los programas de recompensas es clave para su eficacia pues muchos de ellos no funcionan.
La recaudación de impuestos es una de las funciones más importantes y difíciles de los gobiernos, es fundamental para mantener el suministro de bienes y servicios esenciales para los ciudadanos. Además, constituye una esfera en la que nuestro país ha tenido dificultades. Las intervenciones de la economía del comportamiento pueden facilitar a los gobiernos en ámbitos que van desde la educación y el género hasta la salud y las pensiones, es eficaz en la tarea de ayudar a mejorar la vida de los habitantes de la región.
PIENSA GLOBALMENTE, ACTÚA LOCALMENTE
Han terminado las lluvias y es alarmante ver el nivel de las presas del Sistema Cutzamala, que lamentablemente solo alcanzaron en promedio un 55% de su llenado, lo que anticipa más recortes al suministro de agua de la Ciudad de México y el Valle de Toluca. Recuerden #SalvemosOjuelos.
Reciban un abrazo de su amigo, Luis Eduardo Mejía Pedrero. Comentarios al correo [email protected] Instagram @mejiapedrero Twitter @cuencalerma o por Facebook.





