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SIN TON NI SON

Francisco Javier Escamilla Hernández

¿Has leído a Dostoievski?, escritor ruso nacido en Moscú en 1821 y fallecido en San Petersburgo en 1881. Este novelista es, con toda certeza, el maestro de la novela sicológica. A lo largo de toda su obra, que comprende decenas de novelas, mostró conocer y comprender la naturaleza humana de una manera que no aparece antes de él, y aún al día de hoy no se podría decir que alguien lo ha superado. Fue un maestro al describir los estados emocionales de sus protagonistas, estados como la culpa, desesperación, preocupación por la muerte y, a mí en lo particular me conmueve, la descripción de la pobreza que provoca muchos de estos procesos emocionales.

Fiódor Dostoievski tuvo que enfrentar, durante su vida, grandes tragedias y malos momentos, lo cual ayudó a enriquecer su manera de ver la vida y la sociedad de su tiempo, otorgándole materia prima para la ficción de sus novelas. Nació en el seno de una familia muy rígida, de religión ortodoxa y cuando era aún niño falleció su padre repentinamente, destrozándolo emocionalmente. El padre lo había aconsejado para que fuera ingeniero, y esa fue su formación, aunque nunca le gustó ese trabajo; su vocación era la de las letras y por ello decidió convertirse en escritor. Su primera novela “Pobre gente” (escrita en 1846), fue muy bien recibida por la crítica, pero como suele suceder con este tipo de personajes con visión social, su carrera sufrió una desviación de rumbo al ser detenido en 1849 por participar en actos a favor de la izquierda radical. Después de la detención fue sometido a una ejecución virtual y fue indultado en el último momento, pero se le envió a Siberia a un campo de trabajos forzados donde estuvo cuatro años. Obviamente estas experiencias dejaron una huella imborrable tanto en el contenido como en el matiz de sus obras posteriores.

A partir de 1864 Dostoievski logra sus mejores obras, empezando con “Memorias del Subsuelo”, donde retrata a un recluso que se ha vuelto neurótico y amargado, incapaz de integrarse a la sociedad. En 1866 escribe su obra maestra “Crimen y Castigo”, donde describe con maestría la culpa y la miseria de un joven que ha asesinado a una anciana, por unos cuantos rublos. Esta obra encierra una gran profundidad psicológica y nos conduce a la conclusión de que la autorrecriminación que el criminal se inflige es mucho peor que cualquier castigo que la sociedad le pueda aplicar.

Al irse haciendo más viejo fue abandonando la política atea que había defendido durante su juventud y retornó a la ortodoxia rusa de sus antepasados. En su novela “El Idiota” (1868-1869) dibuja a un personaje cristiano de tinte trágico, mientras que su obra final y apoteósica “Los hermanos Karamazov” (1879-1880) puede ser considerada como la novela cristiana más importante de la historia, la cual está llena de una moralidad ortodoxa rusa. En esta gigantesca obra, por su tamaño y su grandiosidad, tres hijos abordan los problemas del bien y del mal y de la fe cristiana de formas muy diferentes, tras el asesinato de su padre.

Comentarios: fjescamilla53@gmail.com               Twitter: @_copitoo  

 

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