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SIN TON NI SON

 

Francisco Javier Escamilla Hernández

Genio. Ya que la semana pasada se habló de un Genio de las artes, ahora quiero tratar la procedencia de esa palabra.  Cuando se menciona genio lo entendemos como “capacidad mental extraordinaria para crear o inventar cosas nuevas y admirables, vislumbrar posibilidades creativas que, en términos generales, la generalidad de las personas no percibe; Persona que posee esta facultad; condición característica de algunas cosas, como El genio de la lengua; Un ser fabuloso que interviene en relatos o leyendas: El genio de la lámpara de Aladino”.

En fin, genio proviene de la palabra latina genius, que tiene la raíz indoeuropea gen- ‘crear, generar’. O como “divinidad que custodia a cada persona”. Su significado se extendió de forma importante a lo largo de los siglos. Como, por ejemplo, el genio de los cuentos árabes que aparece al frotar una lámpara; se supone que esto es obra de traductores del siglo XVIII de las Mil y una noches, quienes traducirían el nombre que en árabe se daba a esa criatura: jinn.

La acepción más aceptada en nuestros días es “persona de inteligencia excepcional”, que fue acogida en francés durante el siglo XVII y que fue utilizada en español ya a principios del siglo XIX, aunque solo entró en el Diccionario de la Real Academia hasta 1884. Entre los académicos latinoamericanos –quienes se podrían considerar, con talante regionalista, los primeros en distinguir la unidad básica de nuestra lengua en toda su diversidad- se hizo común el uso de genio para aludir a las características esenciales de un idioma. Ingenio aparece bajo la forma de engeño, con el sentido de “máquina de guerra” o como la habilidad de inventar “lo que de otro no aprendimos” y se entendió como la habilidad de idear y construir máquinas de guerra. Los constructores de esas máquinas o engeños se llamaron engeñeros, de donde proviene ingeniero.

Como se puede apreciar, buscar el hilo del origen de una palabra representa una serie de conjeturas que a veces se puede tener muy claro, pero otras veces se pierden en la inmensidad del tiempo y del espacio.

Para concluir con GENIO se puede comparar lo dicho acerca de engeños con lo que ocurrió a esta palabra en idioma inglés, lengua en la cual las máquinas de guerra se llamaron engines y sus fabricantes engineers, ‘ingenieros’.

Comentarios:  fjescamilla53@gmail.com             Twitter: @_copitoo

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