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A mitad de la semana

 

Por Julián Alfonso Chávez Trueba

 

Cambio climático

Es una pena que existan gobernantes como Donald Trump, que no son capaces de visualizar el problema tan magno que es, el provocar el efecto invernadero en todo el globo terráqueo. Todos pensamos en que los gobernantes deben de tener políticas públicas efectivas para erradicar ese problema, pero nos ofendemos cuando no hacen nada (entre comillas), porque obviamente sus políticas no se ven, ni se oyen, ni se sienten.

Por supuesto que es una pena, que los gobernantes no hagan nada notorio para nuestro medio ambiente. No ha existido en los últimos años un programa efectivo de reforestación, de explotación sustentable, de saneamiento de aguas residuales o de un adecuado manejo de la basura. La cosa es que no toda la culpa es de las ineficientes políticas públicas, también es culpa de nosotros que no dejamos de contaminar.

La cultura se mama, sí, se aprende en casa mediante el ejemplo; dentro de la cultura están los buenos hábitos incluido ahí el no tirar basura, ahorrar agua o no desperdiciar en general.

Es de dar verdadero coraje cada vez que veo en la calle una persona que tira su chicle en la banqueta, o que tira la envoltura del dulce de las papas en la calle, o con el coche andando y dejan caer la basura de lo que iban comiendo en el camino. Seguramente aquellas personas son las que se quejan de que se inundó algún puente, o que las coladeras son insuficientes para tanta agua, o que las calles apestan a podredumbre.

Si bien las autoridades han sido laxas en la normatividad ambiental, en específico las autoridades locales, tanto municipales como estatales, refiriéndome a que han sido omisos en combatir los delitos ambientales cometidos al Rio Lerma, o al Verdiguel, también los ciudadanos que caminan por las calles, incluidos cada uno de nosotros, hemos permitido que la basura se apodere de nuestras vidas, como si fuera algo natural tirar la colilla del cigarro en la banqueta.

A quién le gusta este calor abominable que se apodera de la ciudad de Toluca, la fría y bella ciudad de Toluca. A poco creen que no tenemos todos la culpa de eso, claro que sí, deberíamos exigirle al gobierno que respete las áreas naturales, el bosque protegido del Nevado y que cuide el Río Lerma, pero no con marchas y bloqueos, que hacen que se haga más smog, sino con el buen ejemplo. Eduquemos a nuestros hijos a no tirar la mínima basura en la calle, a aguantarnos las envolturas de lo que comimos en la bolsa del pantalón un ratito en lo que nos encontramos un bote, debemos incluso, ser fuertes nosotros mismos y no tirar nada de basura nosotros, seamos el ejemplo.

Yo en lo particular, no quiero tener veranos como este otra vez, en el que toda la ropa se pega con el sudor, en el que tengo que cargar una toallita para mi frente que se derrite, en el que no aguanto una hora en el Sol, en el que incluso me duele la cabeza por la pesadez que se siente.

El cambio climático es de todos, pero sin duda la mayor ayuda que recibirá nuestro planeta es el buen ejemplo que de cada quien para sus hijos, hermanos y personas que nos vean hacer bien las cosas. Parecería una utopía, pero cada vez que hagan bien las cosas, miren a su alrededor, verán que entre esa gente que parece que está en su mundo y no observa, habrá una persona que observó su buen ejemplo, o a poco creen que las cosas virales empezaron o son exclusivas, de las redes sociales.

 

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