AGUA PARA TODOS… ¿CÓMO? LUCES Y SOMBRAS DEL PLAN DE DESARROLLO DE ALMOLOYA DE JUÁREZ
- Luis Eduardo Mejia Pedrero
- 15 febrero, 2026
- Columnas
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El Plan de Desarrollo Municipal 2025–2027 de Almoloya de Juárez coloca al agua en el centro de su narrativa de bienestar ambiental. Bajo el eje “Agua para todos: hacia un nuevo modelo de gestión del agua”, el documento asume un discurso alineado con el derecho humano al agua y con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 (ODS 6), comprometiéndose a “garantizar la disponibilidad y gestión sostenible del agua y saneamiento para todos”
En el papel, el enfoque es correcto. En la práctica, el plan deja preguntas clave sin responder. El documento hace un esfuerzo explícito por articular su política hídrica con la Agenda 2030, vinculando el eje ambiental con metas internacionales de acceso universal, mejora en la calidad del agua y eficiencia en su uso
Este alineamiento es una fortaleza política y técnica: reconoce que la gestión del agua ya no puede verse sólo como obra pública, sino como un componente transversal del desarrollo sostenible. Sin embargo, el plan privilegia el lenguaje declarativo sobre el diagnóstico técnico. Aunque se mencionan compromisos amplios —ampliar cobertura, mejorar infraestructura, fortalecer la gestión— no se observan con claridad líneas bases cuantificadas que permitan medir el rezago actual en agua potable, alcantarillado o saneamiento. ¿Cuál es la cobertura real por localidad? ¿Cuántas viviendas carecen de conexión formal? ¿Cuál es el porcentaje de pérdidas físicas en la red? Sin estos datos iniciales, los objetivos se diluyen en generalidades.
En materia de metas e indicadores, el documento señala la intención de fortalecer la infraestructura hídrica y los sistemas de saneamiento, pero no detalla metas anuales desagregadas ni compromisos presupuestales específicos para el periodo 2025–2027. La ausencia de cifras concretas —montos de inversión, número de obras, kilómetros de red a rehabilitar, volumen de agua a potabilizar o tratar— dificulta evaluar la viabilidad financiera y técnica de las propuestas.
Otro punto crítico es la gobernanza del agua. El plan habla de “un nuevo modelo de gestión”, pero no desarrolla con claridad qué cambios estructurales se proponen en el organismo operador municipal. No se abordan de manera explícita problemas comunes en municipios similares: baja recaudación por servicio, cultura limitada de pago, cartera vencida, subsidios cruzados poco transparentes o falta de micro medición. Sin una estrategia robusta de fortalecimiento institucional y financiero, cualquier promesa de expansión de cobertura corre el riesgo de volverse insostenible.
En cuanto al saneamiento, el plan retoma la necesidad de mejorar la calidad del agua y proteger los ecosistemas asociados, pero no especifica el estado actual de las plantas de tratamiento, su capacidad instalada ni su nivel real de operación. Tampoco se identifican metas concretas de tratamiento de aguas residuales ni estrategias para el reúso, un elemento crucial en contextos de presión hídrica creciente.
El documento también deja vacíos en materia de gestión integral del recurso. No se observa un análisis profundo sobre la disponibilidad de fuentes de abastecimiento, la vulnerabilidad ante sequías o el impacto del crecimiento urbano disperso. Almoloya de Juárez combina zonas rurales extensas con procesos de urbanización en expansión; esa dualidad exige estrategias diferenciadas. Sin embargo, el plan no detalla esquemas específicos para comunidades rurales con sistemas autónomos, ni mecanismos de coordinación intermunicipal en caso de fuentes compartidas.
Desde el punto de vista ambiental, el eje plantea un enfoque sostenible, pero carece de una estrategia clara de eficiencia hídrica. No se mencionan metas de reducción de fugas, modernización tecnológica, sectorización de redes o digitalización de la operación. En un contexto donde la gestión inteligente del agua es cada vez más necesaria, el silencio en materia de innovación tecnológica resulta llamativo.
No todo es omisión. El reconocimiento explícito del derecho humano al agua y su vinculación con estándares internacionales representan un avance conceptual relevante. Además, la intención de integrar agua, saneamiento y bienestar ambiental en un mismo eje estratégico refleja una visión integral, al menos en el diseño institucional del plan.
Pero la distancia entre visión y ejecución es considerable. El documento adolece de una falta de precisión técnica, presupuestal y operativa que impide anticipar resultados tangibles. En su estado actual, el eje hídrico funciona más como declaración de principios que como hoja de ruta detallada. Si el municipio desea que el “Agua para todos” sea algo más que un lema, será indispensable complementar el plan con programas operativos anuales rigurosos, indicadores verificables, transparencia presupuestal y una estrategia sólida de fortalecimiento del organismo operador. De lo contrario, el riesgo es repetir una constante en la planeación municipal mexicana: diagnósticos aspiracionales que no logran traducirse en mejoras reales en la calidad, continuidad y sostenibilidad del servicio.
El agua, más que un compromiso discursivo, exige precisión técnica, disciplina financiera y voluntad política sostenida. El Plan de Desarrollo 2025–2027 ha dado el primer paso en el discurso. Ahora deberá demostrar que puede convertir esa narrativa en resultados medibles para la población de Almoloya de Juárez.
PIENSA GLOBALMENTE, ACTÚA LOCALMENTE
Un resumen de las acciones ejecutadas en Almoloya de Juárez respecto al agua considera una reunión entre el gobierno municipal y los comités de agua comunitarios en febrero de 2025. En ella se estableció un nuevo modelo de gestión con la participación de las comunidades, destinando casi 4 millones de pesos para la cloración continua de pozos y la capacitación de encargados para mejorar la administración técnica del sistema de agua potable. También se entregaron 400 tinacos a familias de comunidades del norte de Almoloya de Juárez. Se realizó la construcción de dos nuevos tanques elevados de agua potable, con una capacidad conjunta de más de 43,500 litros, el entubamiento de 1,200 metros de drenaje en la zona centro con tubería de gran diámetro, lo que permitirá separar aguas residuales de las pluviales y domésticas. Destaca que Toluca y Almoloya de Juárez firmaron un convenio de coordinación en noviembre de 2025, que incluye acciones de planeación, ejecución y mantenimiento conjunta de infraestructura básica como redes de agua potable en zonas limítrofes de ambos municipios y jornadas de limpieza en la presa de San Antonio Atotonilco. Recuerden #SalvemosOjuelos.
Reciban un abrazo de su amigo, Luis Eduardo Mejía Pedrero. Comentarios al correo [email protected] Instagram @mejiapedrero Twitter @cuencalerma o por Facebook.




