uniRversO

Por Rocío Hernández Rogel

Cuando íbamos a la escuela, sobre todo los de las generaciones un poco antes de los dosmiles, recordaremos que la forma de reforzamiento “efectivo” que nos aplicaban era hacernos ver nuestros errores y trabajar en no volverlos a cometer o tratar de “salir mejor” para la próxima evaluación, sentías que tu valor radicaba en los números que aparecían en las boletas (no digo que todos o todas).

Gracias a lo anterior hoy somos adultas y adultos que estamos viendo nuestras métricas de cualquier actividad de nuestra vida, sobre qué tanto logramos o alcanzamos para saber que lo estamos haciendo bien y si no entramos en un estrés que ni las respiraciones conscientes nos ayudan y necesitamos estar constantemente vigilando esos procesos que no nos han funcionado para mejorarlos, optimizarlos y tratar de no volvernos a equivocar y por si fuera poco cargamos con esos juicios dañinos a nuestra persona, descalificándola totalmente, porque creemos que no hicimos lo suficiente.

Toma años de trabajo interno el mirarlo y reconocerlo y, sobre todo, comenzar a transformarlo, porque no solo se trata de decir que ya somos conscientes, sino ahora qué vas a empezar a hacer para que eso ya no sea esa cucharadita de lenguaje pasivo agresivo en tu vida que por supuesto afecta directo a tu autoestima.

En mis sesiones de mentoría lo primero que les comparto es: mira lo que sí, todo eso bueno, bonito, inteligente, asombroso, sostenido, creativo, (en fin, podría llenar de adjetivos calificativos positivos y no me alcanzaría el espacio) porque en ese momento serás espectador de toda la capacidad que tienes para poder hacer las cosas.

Porque como te decía en un inicio, tanto la escuela, la familia y la propia cultura nos enseña a quedarnos a vivir en el error o a ver los aspectos negativos y fallas e incluso a nombrarlas ¡FRACASO! y traerla como calcomanía (he de confesarte que muchos años yo vivía enamorada de esa palabra y no salía de mi vocabulario) y de pronto haces una pausa y te cuestionas: ¿entonces dónde queda todo lo que es bueno o positivo, o mis avances? y ahí es a donde comienza tu propio trabajo.

Nos han vendido la famosa frase de: “conviértete en tu mejor versión” y si mejor la cambias y te invito a que tengas esta: “desconviértete de todo lo que no eres” y con eso dejar florecer tu propia esencia, brillar desde tu autenticidad, que a pesar de tus múltiples errores tengas la certeza que esos son los que te han llevado a que te cuestiones, a que te incomodes, te irrites, te decepciones y al mismo tiempo te animes a ser tú.

Por eso comienza por mirar todo eso que has hecho bien, darte la oportunidad de ver todo lo que has florecido y te has permitido construir a lo largo de tu camino. Esas flores no crecen solas, son fruto de la siembra que haces que implica el esfuerzo de tu día a día, así que no eches en saco roto todo lo que has venido sembrando.

Y una vez que veas tus flores, quiero advertirte algo, a lo mejor no van a decirte que se ven hermosas, para que no te desanimes por eso, a quien le deben de gustar y quien debe sentirse maravillado/a, agradecido/a y disfrutando de esa contemplación eres tú.

Para profundizar en este tema, realizaré un taller de acompañamiento titulado “FlorecSer” el próximo sábado 28 de febrero de 2026, en la cafetería/florería “Ham Flower and Coffee Shop” en Metepec, durará dos horas, en mis redes sociales esta toda la información completa al respecto y estará disponible el link de inscripción, así que estas invitada/o.
Estamos a tiempo de hacerlo diferente, de ser más bondadosos y generosos con nosotros/as mismos/as, y eso nos impulse a vivir la vida que siempre quisimos y no la que nos dijeron que tenía que ser.
No olvides formar tu frase.
Siempre hay algo para compartir, yo soy Ro y puedes seguirme en mis redes sociales y enviarme tus opiniones a: @elblogdero x: @LaRoHRoo o al mail: [email protected] que con gusto voy a leer.