México y Estados Unidos alcanzan acuerdo para la gestión del agua del río Bravo

Por: Francisco Calvo Guzmán

Ciudad de México.- Los gobiernos de México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para la gestión del agua en la cuenca del río Bravo, en el marco del Tratado de Aguas de 1944, con el objetivo de garantizar el suministro del recurso hídrico en una región afectada por condiciones de sequía prolongada y estrés climático.

El entendimiento fue resultado de reuniones bilaterales entre autoridades técnicas, diplomáticas y de gestión del agua de ambos países, y busca brindar certidumbre a comunidades, agricultores y sectores productivos que dependen del río en la franja fronteriza, particularmente en el norte de México y el sur de Texas.

De acuerdo con información oficial, México se comprometió a entregar un volumen mínimo anual de agua conforme a lo establecido en el tratado vigente, ajustado a las condiciones hidrológicas actuales de la cuenca. El acuerdo contempla una planeación multianual para el periodo 2026-2030, lo que permitirá una administración más ordenada del recurso y reducir riesgos de incumplimiento que en el pasado han generado tensiones diplomáticas.

Las autoridades de ambos países señalaron que el plan prioriza el abasto de agua para consumo humano, así como el uso agrícola, al tiempo que incorpora criterios técnicos para enfrentar los efectos del cambio climático, como la disminución de escurrimientos, el aumento de temperaturas y la irregularidad en las lluvias.

Como parte del acuerdo, se establecieron mecanismos de seguimiento y evaluación periódica, mediante los cuales se revisará el cumplimiento de los compromisos y se podrán realizar ajustes en las entregas de agua si las condiciones hidrológicas lo ameritan. Estas acciones estarán acompañadas por mesas técnicas permanentes para el intercambio de información y la toma de decisiones conjuntas.

Funcionarios estadounidenses destacaron que el acuerdo aporta estabilidad a los productores agrícolas del sur de Texas, quienes dependen del suministro del río Bravo para sus actividades productivas. Por su parte, el gobierno mexicano subrayó que el compromiso se mantiene dentro de los márgenes del Tratado de Aguas de 1944, respeta la soberanía nacional y prioriza las necesidades internas de las comunidades fronterizas.

El acuerdo también contempla reuniones técnicas regulares entre ambas naciones para fortalecer la cooperación binacional y prevenir conflictos futuros relacionados con el uso del agua. Con ello, México y Estados Unidos reiteraron su disposición al diálogo y a la coordinación frente a uno de los principales retos ambientales de la región fronteriza.

Este nuevo entendimiento refuerza la vigencia del Tratado de Aguas de 1944 como el principal instrumento de cooperación hídrica entre ambos países y busca garantizar una gestión sustentable y responsable del agua en el largo plazo.