Delcy Rodríguez asume presidencia interina en Venezuela

Ciudad de México.- La captura del exmandatario Nicolás Maduro abrió un nuevo capítulo en la vida política de Venezuela. En medio de un escenario marcado por la crisis institucional, económica y social, tomó el control del proceso de transición inicial, una etapa observada con atención por la comunidad internacional y los actores internos del poder.

Rodríguez, abogada de 56 años, es una de las figuras más representativas del chavismo. Su trayectoria se ha caracterizado por una combinación de disciplina ideológica y pragmatismo político, rasgos que le permitieron mantenerse vigente dentro del régimen y escalar posiciones clave. Desde su llegada al primer plano tras la muerte de Hugo Chávez, su figura se consolidó como una operadora estratégica del poder.

Su carrera comenzó en el ámbito comunicacional, cuando fue designada ministra de Comunicación, para después asumir la Cancillería venezolana, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar ese cargo. A partir de ahí, su influencia creció de manera sostenida, hasta ser nombrada vicepresidenta en 2018, posición desde la cual amplió su control sobre áreas sensibles del Estado, incluida la seguridad y la política económica.

Uno de los factores que hoy la colocan al frente de la transición es su cercanía con la cúpula militar y su conocimiento detallado del funcionamiento del aparato gubernamental. Analistas coinciden en que se trata de una de las pocas dirigentes del chavismo con una visión integral del Estado, lo que la convierte en una pieza clave para garantizar la estabilidad inmediata tras la salida de Maduro.

En el ámbito internacional, la reacción ha sido cautelosa. El presidente estadounidense Donald Trump señaló que Rodríguez habría mostrado apertura para cooperar en una transición ordenada, aunque dejó en claro que Washington mantiene una postura firme en caso de incumplimientos. Por su parte, el secretario de Estado Marco Rubio afirmó que Estados Unidos evaluará las decisiones de la nueva conducción antes de definir el rumbo de su política hacia Venezuela.

Pese a estar bajo sanciones internacionales por su presunta participación en actos de represión, Rodríguez ha defendido su papel dentro del régimen y sostiene un discurso de soberanía frente a los organismos multilaterales. A nivel interno, cuenta también con el respaldo político que representa su hermano Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento chavista.

La etapa que ahora inicia plantea interrogantes cruciales. Venezuela enfrenta una contracción económica cercana al 80% desde 2013 y una crisis humanitaria que ha obligado a millones de ciudadanos a emigrar. En ese contexto, la capacidad de Delcy Rodríguez para articular acuerdos, contener tensiones internas y responder a la presión externa será determinante para definir el rumbo inmediato del país, en un proceso de transición cargado de incertidumbre y expectativa.