SANAR HERIDAS DURANTE LA CUARESMA

SANAR HERIDAS DURANTE LA CUARESMA 28

Martes IV de Cuaresma

Sacerdote Daniel Valdez García

Queridos hermanos y hermanas en Cristo,

Iniciamos el mes de abril dedicado a los niños y niñas. Todo lo que podamos hacer por su bien y seguridad nunca estará de más.

Hoy reflexionamos sobre el pasaje del profeta Ezequiel (47, 1-9. 12), que nos muestra una visión donde del templo del Señor fluye agua que da vida y salud. A medida que el agua se extiende, rejuvenece la tierra y llena de vida todos los seres vivientes. Esta visión es una invitación a sumergirnos en el amor y la salvación de Dios, que se manifiestan plenamente en Cristo, nuestro verdadero templo. Jesús es la fuente de vida que nos renueva y nos sana.

En el evangelio de San Juan (5, 1-16), encontramos a Jesús curando a un paralítico en la piscina de Betesda. Este hombre, enfermo durante treinta y ocho años, es sanado por la palabra de Jesús: “Levántate, toma tu camilla y echa a andar”. Aunque era sábado, un día de descanso según la Ley, Jesús actúa para mostrar que todos los días son momentos de gracia y sanación.

La sanación durante la Cuaresma implica seguir el ejemplo de Jesús, quien observa las necesidades de los demás y actúa con compasión. Debemos ser conscientes de nuestras propias heridas y deseos de cambio, permitiendo que la gracia de Dios nos transforme a través de Cristo.

En este tiempo de reflexión, se nos invita a acercarnos más al misterio de Cristo, haciéndonos conscientes de lo que necesitamos cambiar en nuestras vidas. Aprendamos de las lecciones que Jesús nos ofrece y seamos instrumentos de gracia para los demás.

Amén, Señor Jesús.